Jorge Edwards
Escritor


Jorge Edwards
Genocidio cultural

 El Dalai Lama ha dicho que la política de China en el Tíbet es una política de genocidio cultural. Es una afirmación dura, severa y de notable precisión. El Tíbet representa una vieja cultura llena de ribetes religiosos, en que la separación entre la religión y el Estado no se ha producido y está todavía, por lo visto, muy lejos de producirse. El Dalai Lama, que encarna el poder tradicional, es, a la vez, un monje de la más alta jerarquía y un jefe temporal y espiritual. De ahí que la lucha implacable de China contra la identidad tibetana sea una lucha para imponer el laicismo contra viento y marea, y de ahí que el Dalai Lama, a pesar de su mensaje político moderado, sea visto por los chinos sin la menor ambigüedad como el enemigo principal. Según la doctrina tibetana, el Dalai Lama es una reencarnación destinada a reencarnarse, a su vez, en un sucesor legítimo. De manera que la lucha contra el Dalai Lama es una batalla de largo plazo, que no podría terminar con su simple muerte física. Uno observa las reacciones en el interior del Tíbet y entre los exiliados tibetanos de las más diversas ciudades y tiene a veces la impresión de que el gobierno chino se ha metido en un avispero. Además, es lógico preguntarse por qué razón China, a pesar de su inmenso territorio y población, siente la necesidad de anexarse ese país remoto, montañoso, casi inaccesible. Puede que la respuesta también tenga una raíz cultural y religiosa: el acceso de la población china a la modernidad, a la economía contemporánea, es muy reciente. Es posible que un foco cercano de pensamiento tradicionalista, lleno de elementos irracionales, fuertemente arraigado en un pasado lejano, sea visto como un peligro, una fuente de contagio ideológico no deseado, una amenaza en contra de las tendencias modernizadoras.

 

La China de Mao dio por terminada su Revolución Cultural hace ya un poco más de treinta años. En otras palabras, llegó a la conclusión de que el marxismo, sobre todo en su aspecto de socialismo científico, ya había triunfado en su batalla contra los viejos sistemas. Pero esos triunfos de la historia son parciales, así como las derrotas también lo son. Uno escucha a las autoridades pekinesas de hoy y siente que la antigua Revolución Cultural, sólo liquidada en apariencia, acaba de rebrotar en otra parte y en otra forma. A fines de los años sesenta y a comienzos de los setenta del siglo pasado, los viejos poetas chinos, los intelectuales, los académicos, eran sacados a empujones de sus refugios por los guardias rojos y paseados por las calles con bonetes de burro. Lo paradójico de toda la situación era que el propio Mao cultivaba las formas proverbiales y consagradas de la poesía de su país. Ahora se intenta humillar por todos los medios a los monjes budistas tibetanos, conservadores de una tradición milenaria. No pueden exhibir imágenes del Dalai Lama, su auténtico jefe espiritual, en sus templos, de manera que la llevan escondida debajo de sus túnicas de color granate y la veneran en sus recintos privados. El ministro chino de Seguridad Pública, Meng Jiangzhu, ha viajado en estos días a la capital del Tíbet, Lhasa, y ha declarado que “debemos continuar profundizando la educación patriótica en los monasterios”. Como suele ocurrir en política, y sobre todo en la de los grandes bloques contemporáneos, el lenguaje ya no es una forma de comunicación sino una forma de maquillaje y ocultamiento. Lo patriótico, según el ministro Meng Jiangzhu, consistiría en que los tibetanos empiecen a olvidarse de sus antiguas costumbres, de sus lastres nacionales, para decirlo de alguna manera, y aprendan a integrarse al gran conglomerado de China moderna.

 

Carlos Marx pensaba que su ideología iba a dominar en las sociedades industriales más avanzadas de su tiempo: en Alemania, en Francia, en Inglaterra. Es uno de los aspectos más equivocados del lado profético de su pensamiento. El comunismo, o si ustedes quieren el socialismo real, que todavía se hallaba lejos de la teoría comunista pura, llegó primero al poder en sociedades agrarias, preindustriales, donde las masas campesinas estaban muy lejos de cualquier tipo de mentalidad actual. Ya sabemos bastante, pero nos falta mucho para conocer de verdad, en toda su dimensión real, en la profundidad de su lado trágico, lo que sucedió en el interior de los campos de Rusia y de China durante los años de mayor fiebre revolucionaria. Existen testimonios atroces sobre el caso ruso, pero da la impresión de que la realidad histórica supera ampliamente la imaginación. Pues bien, las grandes revoluciones del siglo XX, en algún momento crítico, tuvieron la necesidad imperiosa, ineludible, de efectuar un cambio radical de las mentalidades. Es por eso que el mundo del arte, de la cultura, del pensamiento, fue siempre un sector ultrasensible. De otro modo, un José Stalin no habría tenido razones serias para perseguir a gente como Isaac Babel, Mijail Bulgakov, Boris Pasternak o Alexander Soljenitsin. Stalin y sus sucesores los persiguieron, sin embargo, con una tenacidad que muchas veces parecía inexplicable, innecesaria, y pagaron un precio político alto por hacerlo.

 

Ahora resulta que los poderosos chinos continentales, contra viento y marea, a riesgo de perder prestigio internacional y de poner en peligro los próximos Juegos Olímpicos de Pekín, consideran que doblegar la vieja cultura tibetana es un imperativo político superior. El ministro de Seguridad Pública de Pekín recorre los monasterios del Tíbet con este objetivo declarado, hablando de promulgar con ahínco “la educación y la propaganda en las políticas étnicas y religiosas”. Más claro, imposible. El término de “genocidio cultural” no puede ser más preciso. Y Occidente en su conjunto, que ahora necesita cada día más de los chinos como socios económicos, duda entre el boicot y los procedimientos más contemporizadores. La Unión Europea, por ejemplo, anuncia que sus autoridades políticas, de acuerdo con el criterio de cada cual, podrán asistir o no a las ceremonias de apertura y de clausura, pero que no ha considerado todavía la posibilidad de no participar en los Juegos propiamente tales. Por otro lado, son muchos los jefes de Estado que anuncian que han hablado por teléfono con su colega Hu Jintao y que le han dado consejos de moderación. Entre ellos, George Bush. Por mi lado, me imagino muy bien el efecto que habrán producido esos consejos corteses y moderadores.

 

El Dalai Lama, desde su exilio en la India, también, a su modo, aconseja la moderación. Piensa que los Juegos Olímpicos servirán para que China conozca mejor los conceptos occidentales acerca de los derechos humanos. Como chileno y como persona que se asomó en épocas pasadas a las encrucijadas de la diplomacia multilateral, me quedo más bien pensativo. Cuando presidí hace un poco más de una década la comisión de derechos humanos de la Unesco, conocida como comité de convenciones y recomendaciones, tuve que lidiar con diversos casos relacionados con China. Uno de los miembros de nuestro comité usó la palabra “acusación”. Recuerdo como si fuera hoy la inmediata reacción del embajador delegado de Austria. Nosotros no podemos acusar a China, dijo. Somos demasiado débiles para eso. A lo más podemos fijar nuestra atención en algún asunto delicado y pedir que nos den, si así les parece, algún tipo de explicación. De hecho, China asistía a esas reuniones representada por una delegación numerosa, de nivel más bien alto, y daba explicaciones documentadas y detalladas. Eran sensibles, en buenas cuentas, a nuestras “no acusaciones”, a nuestra prudente inquietud: demostración, en buenas cuentas, de que no todo está perdido; de que la causa de los derechos humanos, a pesar de algunas apariencias, es universal; de que en ninguna circunstancia, por poderosos que sean nuestros interlocutores, podemos hacer la vista gorda.

 

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11 Comentarios publicados
Posteado por:
Arturo de Plantagenet
16/04/2008 16:47
[ N° 1 ]

Estimado Jorge: se puede decir de todo acerca del problema de los lamas, y en particular del Dalai Lama; el problema es por decirlo en palabras del mismo Dalai Lama: The problem is a Big Misterius. No hay, por lo tanto, respuestas validas a este fenomeno feudal, arcaico y, por último lejos y en la antípodas de las nuevas formas que ha adoptado el capital en su expansión globalizadora. China es hoy por hoy el sostén del sistema capitalista mundial; en el momento que ellos lo deseen pueden romper las normas del sistema, ademas tienes armas atómicas para lograrlo. En consecuencia el nacionalismo feudal extremo de los monjes no tiene posibilidades de existir, nadie los apoyará. Los intereses de las grandes potencias ( mejor dicho sus burguesías) tienen temor de perder sus privilegios. En el caso de los países sin capacidad de represalias, es decir rascas in extremus, solo les queda decir que pensar en grande es pensar en China.

Posteado por:
Carlos Izecson.
31/03/2008 17:18
[ N° 2 ]

Al señor Dario Castillo (1er post) le recomiendo que revise un poco el diccionario. "Milenaria(o)" no significa lo que usted cree... El término no está de ninguna forma relacionada con explotación, tortura, matanzas NI CON antónimos de esas palabras. Por favor revise el diccionario antes de contestarle tan patudamente a un escritor de prestigio como don Jorge Edwards.

Además es tan absurdo eso de reclamar "¿y por qué no habla de los otros que tambien hacen lo mismo?". Habría que recordarles a esas personas que las columnas tienen un espacio reducido. Y que esto no es un libro sobre un determinado tema. Ni un diario de vida...

Posteado por:
sixto lemus
31/03/2008 15:19
[ N° 3 ]

Lo único que yo se es que la papa cuesta 700 el kilo en la vega y 1200 en los supermercados...eso aterrizadamente en chile....ni el dalai, ni marx ni los comunistas nos retrotraerán de la realidad desastroza de la concertación chilena..

Posteado por:
Dario Castillo
31/03/2008 13:59
[ N° 4 ]

Caballero,de que cultura milenaria habla,los gobiernos
de los Dalai Lama fueron los mas opresivos de la historia,practicaron la explotacion,torturas y Matanzas el poder de los Monasterio no tenia contrapeso
en eso hay abundante bibliografia,yo efectivamente estaria por un gobierno de los Tibetanos pero separados
de la iglesia probablemente pierda el tiempo con ud.Ya que lo mismo habria que exigirle a otras potencias occidentales que intervienen culturas,territorios y "hacemos la vista gorda"

Posteado por:
Isabel Calvo
30/03/2008 12:17
[ N° 5 ]

Me impresiono el conocimiento de todos los temas involucrados en el articulo y la lucidez con las que los maneja el columnista.
Ha sido una lectura muy enriquecedora a todo nivel y muy oportuna para prevenir mayores complicaciones en el tema. Mil felicitaciones

Posteado por:
Claudia Palacios
29/03/2008 19:23
[ N° 6 ]

Me parece un texto muy bien escrito , clarificador y motivador para iniciar la búsqueda de estas temas en profundidad. Ameno y preciso

Posteado por:
DIEGO URRUTIA
29/03/2008 04:28
[ N° 7 ]

El artículo 17 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece: " Nadie podrá ser arbitrariamente privado de su propiedad", ¿como se compadece entonces el irrestricto respeto a la norma internacional tan manoseada por la cancillería chilena, con la exclusión de la mayoría de los propietarios en los "PLANES" reguladores, en que solo se favorece por ejemplo al actual Ministro del Interior?

Posteado por:
Fernandão Chileno!!
28/03/2008 19:38
[ N° 8 ]

Edwards: Que bién que te deleites escribiendo sobre un tema tan complejo como el conflicto China- Tibet, me gustaria ver mis compatriotas tratar com la misma serenidad problemas bien criollos como la "Cuyuntura"
Huinca - Mapuche por exemplo,disculpa la comparacion, yo se que a algunos no les va a gustar,Pero yo soy Chileno y tengo también la cara de "palo"; y si tu observas bién ahí también hay un genocidio cultural,
hay espiritualidad, ademas de una buena pisca de política y ecología y como en el caso de los "esotéricos" monjes, existe también
el momento exacto para el "cahuin": Hay una Olimpiada
a la vista!
Cierto dia les recomendé leer "Yo Primate" de Frans de Waal, No se olviden de leerlo, conociendonos a nosotros mismos primero, entenderemos mejor a nuestros semejantes, geneticamente hablando!!
Ademas yo creo que los "pelaos de tunica" ya decidieron integrarse a China, lo que no quieren es perder poder!!Al fin y al cabo son primates tambien!!

Posteado por:
Adriana ;arin Price
28/03/2008 19:06
[ N° 9 ]

Entení un poco mas la situación. Es claro Jorge Edwards.pero me encantaría algo parecido a boicot o demostrar una pequeña molestia siquiera a que los Juegos Olímpicos se realicen en China.
Las Olimpíadas dan realce a un país y China, en estos momentos, no se lo merece.

Posteado por:
Paulina
28/03/2008 18:58
[ N° 10 ]

Señor Edwards:
Particularmente no podría boicotear los próximos Juegos Olímpicos de Pekin, pero creo que no podría comprar o consumir productos chinos mientras esté sucediendo esto con el pueblo Tibetano,

Posteado por:
CARLOS OSORIO MELO
28/03/2008 17:38
[ N° 11 ]

ME PARECE QUE NO ES RAZONABLE SEGUIR PENSANDO EN LAS VIEJAS UTOPIAS, RELIGIONES Y COSTUMBRES DE LOS PUEBLOS QUE SE MANTIENEN PORQUE ALGUN ENVIADO DE DIOS, PROFETA O LIDER RELIOSO SOMETA A LA GENTE ,LLEVANDOLAS SU REBAÑO QUE , ALGUNOS CASOS, VAN ALLA DE UNA SIMPLE TRIBU.-SINO FIJEMOS EN EL CATOLICISMO Y LA RESPUESTA PROTESTANTE QUENEN AMERICA HACE LO QUE QUIERE CON LA INOCENTE CREENCIA EN SERES SUPERIORES QUE NOS SALVARAN DEL INFIERNO, CUANDO LA VERDADERA FE ESTA EN CREER EN UN MISMO.-EL DALAI LAMA NO ES MAS QUE UNA RESULTANTE
HEREDEDADA POR LA IGNORANCIA DE LOS PUEBLOS QUE CREEN EN ESTOS SERES SUPERIORES, QUE DE SUPIERIODIDAD, TIENE SOLO LA VIVEZA E UNTELIGENCIA DE APROVECHARSE DEL LADO DEL DEBIL DEL SER HUMANO CON RESPETO A LA NATURALEZA Y SU DEBILIDAD MENTAL Y FISICA PARA AFRONTAR LO QUE ELLO SIGNIFICA.- LOS POLITICOS ESTAN EN LA MISMA ONDA. TALVEZ MENOS MISTICA.-SIMEPRE HA SIDO ASI.-QUE CAMBIE ES OTRA UTOPIA QUE SE GASTARA Y MORIRA EN EL TIEMPO.-CARLOS OSORIO

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