Alvaro Flores
Pedimos a los tribunales que defiendan nuestra libertad, que reduzcan las tensiones raciales, que condenen la guerra y la contaminación, que nos protejan de los abusos de los poderes públicos y de nuestras tentaciones privadas, que impongan penas... que compensen las diferencias entre individuos, que nos tutelen antes de nacer... que nos concedan el divorcio y, si no que nos sepulten, al menos que aseguren que se paguen los gastos de nuestro funeral (Husfstedfeler, 1971)
La cita permite ilustrar la relevancia que ha ido adquiriendo su rol en las democracias modernas. Tal importancia justifica por sí sola la necesidad de que la sociedad asegure algunas cuestiones elementales en relación con la calidad que ha de tener esta particular clase de funcionarios públicos, tales como: seleccionar a jueces competentes, cerciorarse de que tales competencias se mantengan en el tiempo y se adecuen a las exigencias cambiantes de la ciencia del derecho y exigencias del servicio, y promover a los mejores.
No puede desconocerse que, en el primer aspecto, la Academia Judicial impuso un antes y un después y vino a mejorar un deficiente sistema de reclutamiento. Estimo, con todo, que tal institución muestra en muchos aspectos evidentes signos de escleroris, y parece estar abandonada a la inercia de un impulso inicial indispensable, pero a todas luces insuficiente.
Los chilenos tienen derecho a saber qué competencias tienen sus jueces, y cómo se desempeñan en el ejercicio de su cargo.
Los jueces deben saber de antemano qué se les pide bajo la forma de conductas definidas exigibles a una misma categoría de funcionarios, con qué parámetros se mide su desempeño y la confiabilidad de los instrumentos que ejecutan la medición.
Se establece así una garantía de doble faz: para el ciudadano y para el funcionario. El primero sabe cuántos jueces hay, qué materias conocen, qué hacen, cuánto trabajan, qué horario cumplen, en cuántas audiencias intervienen, si llegan a tiempo a ellas, si se ajustan a los tiempos que razonablemente la organización prevé para su trabajo, si usan adecuadamente los recursos de que disponen, si dictan sentencia oportunamente, si fundamentan adecuadamente sus resoluciones, entre tantos otros parámetros posibles.
El juez, por su parte, sabe a qué atenerse, porque su función y las conductas deseables se describen conforme a criterios técnicos relacionados con el núcleo esencial de sus obligaciones, cumplido lo cual, nada más ha de exigírsele.
La ley y la reciente regulación del sistema calificatorio hecha por la autoridad superior consagran un sistema absolutamente subjetivo, que da la espalda a los conocimientos científicos afianzados por la pedagogía moderna en materia de evaluación de aprendizajes y destrezas y, por cierto, a la experiencia acumulada por décadas en materia de evaluación objetiva de desempeños en organizaciones públicas y privadas.
El sistema, además, está fuertemente deslegitimado (históricamente ha sido rechazado por los jueces, en los acuerdos de la Asociación de Magistrados), entrega a la subjetividad del evaluador la decisión de calificación conforme a parámetros legales amplísimos e inadecuados y, en lo que constituye la otra cara de la moneda, impide al evaluado conocer los criterios reales de calificación, dando espacio al desconcierto y hasta la sospecha.
Las modificaciones hechas por la autoridad superior sólo acentúan los rasgos de subjetividad al reforzar el control cupular
La elaboración de un sistema objetivo de control de desempeños es total y absolutamente posible.
Claramente la implementación de este tipo de cambios exige una reforma global sobre la organización judicial que ponga a la magistratura a la altura de toda organización moderna.
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Posteado por: ariel alarcon retmal 06/06/2008 23:56 [ N° 1 ] |
ALVARO, no entiendo como los jueces, fiscales, y personeros que actuan en un juicio pueden dejar en plena libertd a violadores, criminales ladrones, probados por las policias, que arriesgan su vida para detenerlos, y un juez o un fiscal o un abogado acusador no tienen ninguna posibilidad de sancionar a los delincuentes que nos prohiben vivir en tranquilidad,sabe Ud. que como echo de menos cuando yo podia pasear con mis pequeñas hijas en CONCEPCION sin temor a la delincuencia, ? pero, FUE EN GOBIERNO MILITAR, ahora me han asaltado tres veces en mi casa, a mi hija le han robado de su cuello su cadena de regalo por su licencitura,vivo a una cuadra de INVESTIGACIONES, y en mi casa han asaltado a personas , los detecticv4s dicen no pueden hacer nada, carabineros igual NO TENEMOS LA CERTEZA O ELLOS NO LO PUEDEN ACREDITAR PUES NO ESTABAN EN EL SITIO DEL SUCESO.,PIENSO ALVARO, QUE SI LA CONCERTACIÓN PONE MANO DURA PIERDE VOTOS ATTE. |
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Posteado por: Gabriel 22/02/2008 12:35 [ N° 2 ] |
Claramente el redactor de la columna es un fan del realismo mágico, para un ejemplo, ¿como es posible que un juez tramite su divorcio en un plazo record y solo reciba una sanción "menor?, el poder judicial tiene enraizado el nepotismo desde su creación , por lo tanto cada juez, ministro, supremo, notario, martillero, conservador de bienes raices tiene algun santo al cual recurrir en caso de zozobra, la solucion se ve lejana y difusa. |
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Posteado por: iris 21/02/2008 18:59 [ N° 3 ] |
El único comentario que se merecen es este; Los jueces los seres más corruptos que hay en esta sociedad, Por eso tenemos que vivir encerrados por ellos, que largan a cuanto delicuente pasa por los tribunale ¿porque será?$$$$$$ |
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Posteado por: Manuel Martinez 21/02/2008 18:04 [ N° 4 ] |
El señor Flores es notable. sin lugar a duda nuestra justicia seria otra con el a la cabeza |
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