Edwards, Jorge


Edwards, Jorge
Viernes 18 de Enero de 2008
Deterioro de la política

En los años de la Guerra Fría, el comunismo organizado, a pesar de las apariencias, desempeñaba un papel moderador, de equilibrio, de realismo político, dentro de los movimientos de izquierda de esa época. El retiro de los misiles balísticos de Cuba, durante la crisis de octubre de 1962, fue, por ejemplo, una decisión de Nikita Kruschev y del poder soviético, no de Fidel Castro y sus seguidores, y esa decisión de última instancia evitó una guerra nuclear. En los años de la Unidad Popular chilena, el Partido Comunista se ubicaba más bien en el centro de la coalición gobernante y era también una fuerza realista, con aspectos pragmáticos, frecuentemente acusada y atacada, por esto mismo, desde la extrema izquierda. Y hace pocos días, una secretaria de Estado del sector cultural de Italia, persona de formación política sólida, me comentaba aquí en Santiago de Chile que el terrorismo fue derrotado en su país en los años setenta gracias a un entendimiento entre el Partido Comunista Italiano y la Democracia Cristiana. De lo contrario, me observaba esta persona, la república italiana, que ya había pasado por el asesinato de Aldo Moro, habría sido destruida por el terrorismo.

 

Suelo reflexionar sobre estas cosas, sobre las relaciones entre la izquierda organizada de hace algunos años y la izquierda suelta, que tiende a desmelenarse y a radicalizarse con relativa facilidad, con escaso sentido de la autocrítica, en estos tiempos avanzados de lo que podríamos llamar la posguerra fría. Veo manifestaciones frecuentes, en los terrenos más diversos, de ese ultraizquierdismo que el mismo Lenin definió, en un escrito célebre, como una “enfermedad infantil del comunismo”. Algunos piensan, en su fuero más íntimo, que no tengo derecho, desde mi perspectiva, desde no se sabe muy bien qué, a opinar sobre estas delicadas cuestiones, pero, desde luego, y no me costaría mucho demostrarlo, piensan mal y, además de eso, piensan poco.

 

En estos días, personas razonables, de calidad, se han sentido impresionadas por los argumentos del presidente Chávez en favor de conceder beligerancia a las guerrillas de las FARC en Colombia. Si fueran reconocidas como beligerantes legítimos, ¿no se podría avanzar en forma práctica, rápida, tangible, en los procesos de devolución de rehenes y de pacificación? El razonamiento tiene una apariencia que podría impresionar, pero la verdad es que esconde una falacia profunda. En primer lugar, nadie nos puede garantizar que darles un estatuto legal a las guerrillas colombianas pondrá término a su conducta delictiva, a su práctica del secuestro de ciudadanos pacíficos, a sus rehenes atrozmente encadenados en la selva, acciones que constituyen un nuevo regreso a la barbarie en nuestro mundo latinoamericano. Con esa lógica que nos propone Chávez, bastaría con organizar grupos insurgentes y violentos, dedicados al crimen político, para pasar después a la etapa de la guerra civil institucionalizada, con bandos reconocidos por la comunidad internacional. En esta forma, el atropello de los derechos humanos de los rehenes, de la población civil, haría el efecto de un chantaje de gran eficacia. Desaparecería entre nosotros, en nuestro desgraciado Nuevo Mundo, la noción de estados y de gobiernos legítimos. Para mí, lo único que se vislumbra en estos casos, el único hecho político real, son los conocidos delirios criminales del estilo de Sendero Luminoso, en el Perú de hace algunos años, o del régimen siniestro de Pol Pot, en la Cambodia de la posguerra de Vietnam.

Las FARC de Colombia están muy lejos de ser un fenómeno nuevo, inédito, del que se pueda esperar un progreso y una actitud negociadora, de fondo pacífico. Son, por el contrario, un cabo suelto, un resto de los años de la Guerra Fría y del viejo extremismo de izquierda que todavía sobrevive, y sin el menor porvenir político. Puede que en determinadas circunstancias, y sobre todo para intentar la liberación de los rehenes, sea conveniente negociar con ellos, pero esto es otro asunto. El presidente Hugo Chávez, a mi juicio, comete un error esencial: en este comienzo del siglo XXI, el tiempo ya no corre a favor de una izquierda anacrónica. El hombre nuevo, del que se hablaba tanto en la jerga ideológica de épocas anteriores, no se divisa en ninguna parte por esos lados. No se puede iniciar la construcción de sociedades nuevas, más humanas, más justas, más prósperas, poniendo como cimientos unas inhumanas y arbitrarias cárceles del pueblo en plena selva. Ya hablaban así, con esa misma fraseología y esa misma jerigonza, los tupamaros uruguayos de los años sesenta. ¿Qué sobrevivió, qué podemos rescatar ahora de todo eso?

 

Nosotros, en el mundo nuestro, no hemos sabido sacar en todos los casos las conclusiones correctas: no hemos podido analizar siempre con lucidez las razones del fracaso del socialismo real, del derrumbe de los muros ideológicos del siglo anterior. Nos llega a veces una película de Alemania, una obra de teatro de Polonia, una novela de Rumania, pero nos cuesta mucho comprender que las situaciones ahí narradas, mostradas, puestas en escena, nos conciernen en forma directa. Nos cuesta mucho traducir los sucesos ajenos y relacionarlos con experiencias nuestras. Eso sí, no todo está perdido: el público sale de no se sabe dónde, forma largas colas, espera con infinita paciencia, y el mensaje llega al final, a pesar de todo.

El ultraizquierdismo de épocas pretéritas, el anarquismo deshilvanado, con sus ocasionales brotes de imaginación, con sus frases escritas en los muros de hace ya nada menos que cuarenta años, aparece de nuevo, estalla en algún espectáculo callejero, en algún escenario más o menos improvisado, en competencia con la farándula oficial, y luego desaparece. Predomina una curiosa sensación de que el “artista”, en su calidad de héroe mediático, tiene derecho a todo. En sus cursos de teatro, por ejemplo, la Universidad Católica de Chile presenta un espectáculo de fin de año. Como no he podido ver la obra, estoy obligado a hablar de oídas, por referencias. Según me dicen, se trata de una adaptación muy libre de Insultos al público, del austríaco Peter Handke. La adaptación parte por la gramática y el título, ya que aquí, en nuestra ilustrada provincia, se llama: Insultos al púvlico. No es demasiado chistoso, que digamos, pero es, como se dice ahora, lo que hay. Pues bien, una persona bien informada, cultivada, me cuenta que en esta obrita universitaria se insulta en forma grosera, inequívoca, entre otros, a la Presidenta Bachelet, y en seguida, para darles un contenido escénico a estos insultos, sale al escenario una gorda descomunal desnuda. El ingenio de los responsables de este engendro, como se puede apreciar, no es superior al de la traducción de la palabra “público” por la palabra “púvlico”, pero la creencia de que estos insultos pueden estar justificados por la libertad constitucional de expresión sí que es grave y penosa. Y el decano de la facultad respectiva, que se encuentra de viaje, nos sale con que algunos pasajes de esta adaptación “no hacían recomendable” que se representara más de dos veces, en lugar de las ocho que de hecho se representó. Es decir, se podía injuriar y calumniar a la Presidenta y a otras personas, pero poco. Y agrega el decano que nunca pensó en prohibir la obra, a pesar de que la consideraba “pobre en propuesta artística”.

 

Pues bien, si yo hubiera estado en su caso, habría prohibido la obra sin tantos escrúpulos y por dos motivos poderosos: por su pésima calidad estética, que un jefe responsable no puede admitir así como así, y por atentar, en nombre de un concepto equivocado de la libertad de expresión, contra los derechos de los demás y en particular de una Presidenta de la República elegida libremente por los chilenos. No es poca cosa. El episodio me vuelve a llevar al tema de Chávez. Cuando Chávez insultó al ex presidente español José María Aznar tildándolo de fascista, el presidente del gobierno actual, a pesar de pertenecer a la formación contraria, le contestó con argumentos impecables. Lo que ocurre es que nosotros, en esta América Latina de la posguerra fría, hemos hecho algunos progresos, relativos progresos, pero nos hemos olvidado de asuntos fundamentales. Vivimos en democracias renovadas y, en algunos casos, en economías más o menos aceptables, pero con niveles de cultura política que todavía no pasan de las primeras letras del silabario. Y nosotros, los chilenos, somos demasiado tímidos para elevar la voz en estos casos. Enfermos, me parece a menudo, de prudencia. 


 


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29 Comentarios publicados
Posteado por:
José Morales
01/01/2009 13:50
[ N° 1 ]

Don Jorge: ¿podría explicarme si hoy los comunistas aún tienen argumentos como: la lucha de clases, la dictadura del proletariado y el sociaLismo, como meta?

Posteado por:
teofilo garcia montejano
22/04/2008 13:37
[ N° 2 ]

tal vez mi comentario nada tenga que ver con el escito de esta pagina pero aprobecho para denunciar un hecho que perjudica a los trabajadores de la musica en aguascalientes y en particular en la feria nacional de san marcos en donde tanto el patronato asi como el municipio solo contratan grupos musicales foraneos en el teatro del pueblo entre otros, nacionales y extranjeros demostrando con esto que son candil de la calle y oscuridad de la casa cabe mencionar que los musicos pertenecemos a las clases marginadas por no contar con ningun tipo de servicios tales como. servicios medicos de vivienda seguros de vida o por accidente y por si fuera poco sin chamba es ilogico que los que proporcionamos alegria vivamos en la triste miseria

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Nelly Silva Ojeda
31/01/2008 13:12
[ N° 3 ]

Sr. Edwards:

Muy interesante su columna, pero ya que se refiere al Sr. Chávez, un peligro para nuestra América Latina, un ser absolutaente desagradable, despreciable, cavernario, que hace alarde de haber negociado con las FARC, sabiendo todos que estas personas son seres infrahumanos, terroristas que se financian con el secuestro, los asesinatos y la droga, y el señor Chávez se tomó esta situación como una gran hazaña, por Dios, de que tipo de democracia estamos hablando, cuando lo único que desea este señor es ser el segundo Fidel Castro.

Con respecto a la obrita a la que usted se refiere en que se insultó a la Presidenta Bachelet, no tiene justificación, quiero aclarar que no me representa políticamente nuestra actual Presidenta de la República, pero eso no significa que no merezca el respeto, en caulquiera de sus manifestaciones, y a p a pesar de estar en un estado de derecho en el cual podemos manifestar nuestras diferencias pero con el respeto que todo ser humano se merece. Y el respeto mi estimado Señor, es un valor en extinción, que lamentable.

Ahora si se analizaran los conceptos de cultura que existen en nuestro país, entablaríamos grandes debates, ya que a mi juicio en nuestra actualidad cualquier señor que sale con zancos a la calle le llaman cultura, que me disculpen, pero yo no lo comparto bajo ninguna instancia, hasta donde primitivamente sé, cultura es un conjunto de valores y principios, pero dese cuenta, que cualquier persona se saca la ropa, se fotografía o actúa y lo califican de artístico. Si esto es así Sr. Edwards prefiero quedarme en el pasado y a mucha honra. La modernidad no debe interferir en los conceptos básicos de respeto, tolerancia, valores, principios, etc., etc.

Como siempre ha sido un agrado disfrutar de sus temas y poder opinar al respecto.

Le saluda con especial atención.

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Jaime Riera
26/01/2008 12:07
[ N° 4 ]

Creo que hay mucha pasividad ciudadana, en muchas sociedades europeas el peso de la ciudadania es enorme, en Francia cuando un sector económico va a la huelga paraliza el país poniendo el gobierno de turno contra las cuerdas, en España el gobierno Aznar fue derrotado porque la ciudadania salió a al calle (guerra Irak, caso Prestige, manipulación del atentado 11M...), en Chile mucho cabreo pero nula acción ciudadana.

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Ernesto Casal H
24/01/2008 02:59
[ N° 5 ]

Sr. Edwards,
Resulta que usted comenta y califica una puesta en escena, no una "obrita", sin haberla visto. Segundo, el tono de la conversación acerca del montaje, parece haber sido más bien despectivo y con algunos agregados de no muy elaborada ironía.

Pues la "gorda descomunal desnuda" es una joven actriz que no aparecía sola en el escenario. Era parte de un conjunto de unos ocho. ¿Si ella personificaba tan evidentemente a la Presidenta, a quiénes personificaban los demás? La respuesta más simple es que ella no representaba nada más que a la desnudez más corriente: lejana de la de modelos que podemos ver sin perturbarnos en infinidad de situaciones. Juntar dos ideas independientes de un texto (para lograr el insulto a la Presidenta) y luego fundirlas con la presencia de una actriz, dentro de un grupo, para "darles un contenido escénico", únicamente responde a la interpretación maliciosa, tal como comprendo, de su conocido. Fíjese que el tenor de su columna, los fundamentos que entrega y el autoritarismo de su conclusiones podrían haber sido escenificados en el montaje, tanto que un par de escenas se le asemejan bastante. ¿Representado en las tablas es más obsceno que opinado en el diario? Por su parte, lo la traducción a "púvlico", siendo menor, no deja de ser sintomático. No es un chiste, hombre, es una crítica en formato de cartel.

Luego usted diceque habría prohibido el espectáculo. Pues con esa misma clase de discursos se han quemado libros y personas, quitado óperas de cartelera, ridiculizado a generaciones de pintores, obligado a científicos a desconocer los hechos. Cuando viene de un intelectual de renombre me parece que se abre un abismo. ¿Será que este intelectual "es lo que hay"? El autoritarismo de sus dichos, bien vestido con inteligencia y erudición, no difiere del de aquellos que afirman ser la "vanguardia del pueblo" o los protectores de la moral y cuyas consecuencias son motivo de vergüenza para buena parte de la humanidad.

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Fernando
23/01/2008 15:58
[ N° 6 ]

Eso de que el partido comunista era el más "centrista" en la época de la UP no lo comparto, unos pocos eran los más "civilizados", pero entre los bárbaros.
Los comunistas, socialistas y los seguidores del marxismo o lo que derive de esto pretendían una dictadura que llamaban del "proletariado", sus actos y dichos los delataban, o acaso andaban armados por moda. Eran individuos que pretendían apropiarse por medios violentos de todo medio de producción y del Estado. Ahora cambiaron el método, hoy utilizan la propaganda para apropiarse del Poder, una propaganda inmoral, que denigra al que se opone sus ideologías, experta en maquinaciones, en asechanzas, en mentir y engañar, hacen de la mentira apariencia de verdad. Esta propaganda es creada y ejecutada entre otros por cineastas, periodistas, escritores, todo aquel que pueda expandir su propaganda, sus maquinaciones y sus mentiras.

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Fernando I.
23/01/2008 13:43
[ N° 7 ]

Señor Ruperto Barragan Lienlaf, los problemas son los actos de los que están en los Poderes políticos, la conducta de quienes gobiernan. Nos cuenta su propaganda con la que capta crédulos y que nada tiene que ver con el tema. El tema es de orden moral, de gobernar y de administrar mejor los Poderes y organismos del Estado. Los individuos que gobiernan lo están haciendo pésimo, con su ideología del Estado totalitario, de concentración de poder, y por ende de riqueza. En el orden moral, están mirando al techo con la corrupción política y financiera en el Estado; el contralor es ineficaz, sus atribuciones jurisdiccionales son limitadas, no así las atribuciones de quienes gobiernan, que prácticamente hacen lo que se les da la gana.

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Ernesto Casal H.
23/01/2008 02:59
[ N° 8 ]

Don Jorge,

He presenciado "Insultos al PúVlico" y lo que cabe sugerirle es que, cuando se cuenta con una opinión tan clara, habría que ampliar el rango de informantes. El ejemplo evidente es la búsqueda por la segunda opinión médica. Si no le es posible dar con esa segunda opinión es, ya sea por falta de médicos o porque la primera es unánime. Ninguna de las dos son situaciones verosímiles. ¿Falta de prudencia, exceso de confianza en un conocido respetado, frívola licencia?

He visto el montaje y me pareció que su única debilidad era que no obstaculizaba, en un día de particular rigidez, la confusión entre el fondo y la forma. Una vez desplazada la provocación formal, ya sea en el mismo momento o posteriormente, se observa una profunda y crítica exposición de la violencia cotidiana ante el prójimo, de la que somos frecuentes testigos. Si no nos da asco cuando la presenciamos, o cuando somos las víctimas o ejecutores de tales vilezas, ¿por qué tendría que hacerlo en la penumbra del teatro? ¿O siempre somos sensibles ante estos eventos? Así como los individuos, los grupos tienen formas diferentes de expresarse y a mí me pareció más que interesante ver un ejercicio artístico de deconstrucción teatral del texto y del insulto, lo que justifica con creces su forma, y al mismo tiempo al límite de la antropología, lo que justifica genuinamente su crudeza. Por otro lado, para quienes hemos profundizado en algo la lectura de Handke, no se nos escapa que el texto aparece íntegro en el montaje. Lo que no presencié fueron los insultos a la Presidenta, ni mucho menos las mentadas calumnias. Tal vez la incapacidad, probablemente momentánea, de digerir un cierto grado de sobreestimulación escénica, propició que su informante uniera erróneamente dos frases de un texto independientes entre sí.

Si bien es posible que dos personas no se pongan jamás de acuerdo sobre lo hermoso o lo feo, no creo que esas mismas dos personas sean incapces de distinguir entre lo agudo y lo opuesto.

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alfonso muñoz barraza
22/01/2008 19:58
[ N° 9 ]

es unas de las pocas veces uqe leo con mucho agrado un comentario en este diario,ojala todos los comentarios fueran por ese rumbo,ojala el señor gonzalo vial siga esta linea,estamos muy nesecitados de comentarios objetivos sin pasionismo extremo politico.

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Ruperto Barragan Lienlaf
22/01/2008 05:55
[ N° 10 ]

Somos enfermos de prudencia y falta de imaginacion , falta de pasion, amor por la belleza , altruismo y filantropia ( en su verdadero sentido). La bandera chilena deberia ser color ''beige'' y no tricolor, porque el beige es un color que nunca desentona , seguro,bien burgues, ideal para nuestra patetica , historica y atavica inseguridad a nivel de la identidad y paranoia con ser ''ridiculos'': y abajo del escudo de armas el lema deberia ser " Es lo que hay''....Un amigo castizo me decia : En Barajas de inmediato reconozco cuando hay chilenos : " Es que caminan y se mueven como si estuvieran pidiendo perdon por existir"...

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MIGUEL LEON PRADO O
22/01/2008 00:40
[ N° 11 ]

Señor EDWARDS:

Me disculpará usted, pero con respeto, si es que lee estos comentarios. El titular de su columna y su contenido no guardan relación. Hay cortes y yuxtaposiciones que no se relacionan entre sí.
Con aprecio, puesto que algunas veces puedo estar de acuerdo con usted y otras nó, esta vez, su columna me parece FOME, me dejo insastifecho, algo dejó usted en el tintero deliberadamente en ese corte conceptual.
Pues bien,mi interrogante es ¿cuando se deteriora la política? ¿Que elementos contribuyen a su deterioro?
¿ A que obedece este deterioro a factores endógenos o exógenos?
Me hubiese gustado que usted estas interrogantes las pudiera responder en su próxima columna. Sería ilustrativo para el deabate y la reflexión para quienes leemos vuestra producción intelectual.
Estimo, que el tema no pasa por las apreciaciones subjetivas de tal o cual mandantario en torno a un problema de coyuntura en uno u otro país. No hay que olvidar que una cosa es el análisis de coyuntura y de estrategia y otro es la prospectiva.
Cuando nos estamos refiriendo al deterioro de la política con mayúscula, no es la coyuntura lo que está en juego, es la propestiva, el futuro, el comportamiento de los agentes, de su ética, de su formación intelectual. Está en juego, en mi modesta opinión, el carácter de la cultura política de una sociedad, el tejido social y sus manifestaciones en la vida diaria de sus actores. En ello, los partidos políticos, son ejes fundamentales en la construcción del legado cultural de una nación. Creo que hay que apuntar el análisis, que planteas, hacia ese objetivo. Es más me atrevo a una sugerencia para otra de tus columnas: ¿Cultura política y partidos políticos?
Me disculpas la sugerencia, pero es importante dentro del contexto que insinuas sobre la relación democracia política y cultura, el tratamiento de esas interrogantes.

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Sol Inzunza Barra
21/01/2008 18:59
[ N° 12 ]

Señor ignorancia:
Hablar de algo que no vió constata la invalidez de cada una de sus palabras. Irresponsabilidad es a lo menos la palabra indicada para su escrito.

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Carla Calderón D.
21/01/2008 18:35
[ N° 13 ]

Don Jorge: que agrado leerlo y pensar un poco en sus reflexiones. Lo ayudo también. Alcancé a ver la "obra". Penosa, chabacana, ordinaria, grosera y antiestética. Hoy leo la crítica a otra "obra": el título de la crítica es LAMENTABLE...y por ahi dice inconexa, innecesaria, desordenada, tosca, torpe, barbárica y etc. y al final dice que por cierto la culpa no es de los pésimos actores sino del jurado que la eligió abriendo expectativas...etc. Algunos próceres de las tablas, hoy regidores, un comentarista dominical de El Mercurio y otros "adelantados", hablan de censura y sus atroces consecuencias. En primer lugar en nuestro país no hay censura y por eso se puede ver estos bodrios. Y si echan a los responsables bien hacen porque si no entonces démole nomás y tendremos pornografía en vivo y en directo, grosería del peor calibre, espectáculos vejatorios y degenerados y otras linduras que uno puede ver en ciertos especiales sectores de países europeos. Pero no ve estas porquerías en los teatros de acceso general. Al Sr Farías, al Sr. Peña y otros les pido que no confundan libertad con libertinaje y que contribuyan desde sus tribunas, como Ud. Don Jorge a sembrar el bien y la decencia y no la porquería. Ciertamente todo esto es falta de mano. Mano dura. Si dura. No la de la dictadura manchada de sangre sino la de un gobierno firme, decente y justo. En realidad estamos blanditos para todo. Faltan pantalones. Las polleras no resultan.

Posteado por:
Antonio Perucci
21/01/2008 15:58
[ N° 14 ]

Sr. Edwards, comparto el analisis de la primera parte de su columna, yo creo que todo este embrollo de que paises extranjeros traten de resolver los problemas de Colombia se ha debido a la incapacidad de sus politicos para enfrentar el problema de las guerrillas asi como de los grupos paramilitares (de extrema derecha), de los cuales muchos politicos de la faccion del presidente Uribe estan involucrados. En fin, es un problema largo pero si es verdad que no se puede conceder legitimidad a estos movimientos en nombre de una tregua.

Sobre el tema de la obra de teatro, no encuentro que 'representar' a la presidenta sea injuriarla, creo que se entiende cuando uno va a una representacion teatral que no estamos recibiendo opiniones personales o haciendo campagna politica, o de burla hacia la persona. Creo que esto se enmarca dentro de las mismas polemicas por la obra de Prat u otras 'herejias': no se pone en duda la dignidad de la persona, pero si podemos cuestionar los roles humanos que representa. Si ese es el espiritu donde situamos la representacion no veo el porque debamos censurarla. Si ha parecido 'pobre en propuesta artistica', por que ningun academico dijo nada en los periodos previos a que se presentara la obra? no creo que todos ellos sean ultraizquierdistas. En fin, comparto su analisis del ultraizquierdismo pero a veces hay que pensar mejor en los ejemplos. Saludos desde Chicago

Posteado por:
CAMILA ANDRADE
21/01/2008 15:30
[ N° 15 ]

AL NUMERO 10:::NO HAY CASO :ANTISOCIALISTA HASTA MORIR QUE ANTES QUE SER CHILENO,CAMBIE EL DISCO DURO Nº 10.

Posteado por:
jose vega urra
21/01/2008 15:06
[ N° 16 ]

Muy bueno el análisis señor Edwards, no hay que confundir la libertad de expresión con libertinaje

Posteado por:
Ariel
21/01/2008 14:14
[ N° 17 ]

Señor Edwards, son los políticos los que deterioran la política.
No comparto lo de que el partido comunista era el más "centrista" en la época de la UP, eran los más "civilizados". Los comunistas, socialistas y los seguidores del marxismo o lo que derive de esto lo que pretendían era una dictadura que llamaban del "proletariado", sus actos y dichos los delatan, o andaban armados por moda acaso. Eran individuos que pretendían apropiarse por medios violentos de todo medio de producción y del Estado. Ahora cambiaron el método, hoy utilizan la propaganda para llegar al Poder, una propaganda inmoral, que denigra al que no sigue sus ideologías, experta en maquinaciones, asechanzas, en mentir y engañar, hacen de la mentira apariencia de verdad. Esta propaganda es creada y ejecutada entre otros por cineastas, periodistas, escritores, todo aquel que pueda expandir su maquinación y sus mentiras.

Posteado por:
Jaime Contreras
21/01/2008 13:25
[ N° 18 ]

Como siempre, qué libertad. Muy bien pensado

Posteado por:
Alfredo Goycolea
21/01/2008 12:44
[ N° 19 ]

Es deplorable querer prohibir lo que ni siquiera se conoce. Y, para quienes como yo vieron "Insultos al Público", resulta inexplicable tanta furia. ¿Qué le dijeron a don Jorge Edwards para que destile tanta pozoña? Dada su aguda inteligencia, pienso que si hubiese visto esta obra, se sentiría agradecido de esta reflexión fresca y audaz sobre nuestra realidad. La obra en cuestión tiene, pese a lo que le hayan dicho, una renovadora factura escénica de alta calidad. Le deseo, don Jorge, que no se deje llevar por arrebatos de pasión a iras tan lamentables. Suyo afectísimo,

Posteado por:
Andres Valdivieso D.
20/01/2008 23:00
[ N° 20 ]

Felicitaciones por la columna del viernes 18/1. Comparto sus puntos de vista

Posteado por:
Herman Aguirre Ayala
19/01/2008 17:19
[ N° 21 ]

A mi me parece que no hay progresos en educación politica por que simplemente durante 40 años a la fecha se ha denostado la politica ¿se olvidarón de eso de "iñores polticos· dicho con sorna? Y no fue solo en Chile, fue en toda nuestra America.

Posteado por:
Marcela Gaete
19/01/2008 00:46
[ N° 22 ]

me encanto, refleja la realidad desde el hueso ala carne, la pregunta que me surge es cuanto hacemos para evitar o potenciar este sutil deterioro politico?.
felicitaciones, encuentro esplendido que aun se puedan decir las cosas, pero cuantos las leen o cuantos las ignoran?

Posteado por:
Silvia Siqués
18/01/2008 20:43
[ N° 23 ]

Jorge, me encantan sus columnas y concuerdo con usted en la mirada fresca que le imprime a sus escritos, que nos despierta de esta prudencia perpetua. Nuestra propia ignorancia nos condena a esa prudencia, nuestro miedo a ser libres y opinar individualmente.
Basta de política y arte irresponsable !!!!

Posteado por:
sixto lemus
18/01/2008 20:30
[ N° 24 ]

Rescataré último párrafo diciendo que muchas veces he añorado un Presidente con apellido como antaño y perdone que lo diga, como su apellido, de ancestro, no politizado, Titulado, estudios superiores terminados, conocedor político, independiente, inteligente, austero como su tocayo el paleta, que no turisteaba, no abandonaba su pais mientras estuviera al mando, culto, imponente, con carisma de presidente y un verdadero estadista de presencia con una pechada orgullosa en donde la banda tricolor se fijaba orgullosa. En esos tiempos hasta 1970, no se hablaba de democracia ganada como ahora desde hace ya 19 años, tampoco de DDHH como desde hace ya 19 años, tampoco se hablaba de la libertad de expresión como desde hace ya 19 años.Concluímos que si damos una navaja a un niño, alguno saldrá lastimado y desde hace ya 19 años se le ha dado armas de libertinaje a irrespetuósos malos Chilenos que no sólo enturbian la atmósfera de las buenas costumbres para con los demás sino que con la persona aunque no sea de nuestros rezos, mal que mal está en el Poder mirándola como eso, como un ente más, no como una autoridad, no como un jefe de la nación, y acá va lo que no es secreto, quienes son los que desde hace ya 19 años le dan afrecho al chancho, creo que cuando tengamos un Presidente de apellido como lo detallado arriba, elegido con cariño por la ciudadanía, y con mayoría, no con el miti-miti desde hace ya 19 años más otros 3 , o sea, el 47% ayudado por los comunistas haciendo el 51%..y ganamos...acá con la banda... como dijo su Presidente de los 3 años, Yo soy el presidente de algunos Chilenos..está grabado...( cuidado que esta fracesita ha sido repetida) y claro poque el DR. sólo obtuvo el 39% y el resto se lo regaló la DC y algunos otros para que pasara apenas el 50% diciéndole el congreso de la época con lástima, ahí esta la banda...!úsala¡.. porque era el tercer intento y ya daba lástima, craso error de aquellos, ya que ahí empezó la irreconciliación Chilena.

Posteado por:
F Gonález
18/01/2008 19:17
[ N° 25 ]

Notable el artículo de Jorge Edwards. Expresa - a mi juicio - el pensamiento de la inmensa mayoría de los que realmente creemos en la democracia. Los desadaptados que siguen soñando con guerrillas, muertes, secuestros, solo contribuyen a crear personajes tan siniestros como Pinochet

Posteado por:
Ricardo Gamonal
18/01/2008 18:26
[ N° 26 ]

Excelente el análisis. Nos encontramos atados a una cultura exacervada por obras y talentos chabacanos que nos nublan el horizonte del consistente arte.
La Señora presidente tampoco contribuye mucho en esto. Como buena dueña de casa, recibe a cuanto mal talento llega a nuestro país, solamente por que es popular.

LA CULTURA POPULAR NOS MATA

Posteado por:
Alvaro Bruna M.
18/01/2008 17:29
[ N° 27 ]

Don Jorge: leer sus articulos reconforta. Alguien realmente culto puede hablar, como lo hace usted, sobre cualquier cosa. Pero parece usted también contagiado de nuestra triste idiosincracia opaca, cobarde, oscura, y que hoy nos tiene transformados en animales ocultos en sus covachas sin importar un bledo la comunidad. Es usted prudente. Y acá ser prudente o como se quiera llamar es la mejor forma de decir las cosas para que nadie se enoje. Decir la verdad de frente es lo peor que puede sucederle a un cristiano. Todo a medias, a lo mejor, quizá, puede ser, tipin tal hora, nunca decir no de frente, siempre a medias. Entonces nuestra clase politica es igual y todo se hace a medias. Nuestras leyes no tiene color, todas son tornasol y recién sale una y vamos modificándola. Y para más remate imitando lo malo del exterior, como por ejemplo el Sr. Chavez o al ya más que obsoleto Fidel. Todo ello falta de cultura. Somos unos incultos sin remedio. necesitamos mano dura, ojo, no dictadorzuelos como el que conocimos que son tambien imitadores procaces, sino gente que haga las cosas, establezca reglas claras y enderece nuestra sociedad cada día más penosamente chueca. El ejemplo de la universidad es exacto. Bien claro, el decano es un imbécil y lo debieran sacar sin decir pio.
En fin cultura y solo cultura es lo que nos falta. Harto, no es cierto?

Posteado por:
Alejandro Perez M
18/01/2008 16:57
[ N° 28 ]

Celebro sus tardias y delicadas reflexiones que hace de una izquierda que ha sido atroz para la buena educacion y principios morales ampliamente aceptados
en nuestra cultura Occidental, siempre amenazados por estos tipos refugiados en los valores del comunismo internacionl. Su buena pluma debiera empezar a denunciar las atrocidades cometidas detras de la Cortina de hierro. Le propongo que lea "Crimen Sin Castigo"

Posteado por:
Sebastián Campos
18/01/2008 16:56
[ N° 29 ]

¿Se imagina qué sería de este país con gente educada y preocupada de la civilidad, de la democracia, en suma, de los fundamentos de la sociedad? No, ellos sólo consumen. Y nos basta (o basta a los vendedores).

Es un tema de qué fundamentos reales, no las Fiestas Patrias, no la caja de mercadería que equivale a una preferencia democrática, sino los argumentos de cada uno para ser en sociedad, el problema.

Me aventuro a decir que el chileno y Chile sería un país tan diferente si la gente pensara y creyera en lo que piensa, y no sólo pensara (los que ejecutan un ejercicio así, y se creen los mejores pensadores, hablo de los socialistas) o ejecutara su tarea de llenar folios o vender verduras. Eso sí, antes de llegar a algo, pasarían muchas cosas y muchas gentes. Se requiere educación, donde se dignifique al ser humano, pero que sepa su condición de riqueza gracias a algo que no le es propio (Dios). De esta manera, el administrativo es respetado por su patrón y el primero vota por él. El verdulero es ahora comerciante y el socialista, un escarnio a la persona.

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