Margarita María Errázuriz
El año se ha iniciado golpeando duro. Los temblores ya lo anunciaban. Entre la expulsión del senador Zaldívar y el alejamiento de sus colaboradores cercanos de la Democracia Cristiana, la renuncia del ministro Velasco, el cambio de gabinete, la erupción del Llaima, la baja de la bolsa y la inflación, la cuenta podría no terminar.
Estamos en medio de un proceso y cuesta levantar cabeza y encontrar señales para vislumbrar su dirección. No estamos muy acostumbrados a pensar en términos de proceso. Nuestra mirada se inmoviliza en la coyuntura y nos cuesta dirigirla hacia adelante en la medida en que su proyección se forja en interrelación con otras situaciones.
Si no hacemos un breve recuento, pareciera que nos encontramos en una trampa: vemos cómo nos deslizamos, pero no encontramos los puntales que nos pueden impedir seguir cayendo.
Los procesos, si los entendemos
En mi opinión, algunos síntomas que explican por qué estaríamos llegando al punto máximo de retroceso, son los siguientes:
Nos encontramos en momentos en que el desorden que dejan entrever los partidos sobre sus objetivos, sus puntos de vista y su toma de decisiones los pone en tela de juicio. Por otra parte, la falta de idearios claros ha dado otro carácter a la lucha por el poder, la que ha retomado con fuerza el modelo
Pese a los esfuerzos por descentralizar, no hemos logrado desarrollar una visión territorial adecuada. Tenemos una división administrativa local que no se ajusta a las dinámicas económicas y sociales que fluyen de su geografía; hay grandes desigualdades en recursos naturales y en capacidades humanas, y la solución para las comunas más vulnerables depende de acciones más amplias que las que pueden circunscribirse a sus límites. Se están perdiendo esfuerzos, recursos y se instala la desesperanza.
A simple vista, hay un tremendo déficit de liderazgos. Es posible que éstos existan acotados a áreas de influencia muy precisas y que no se den a conocer más allá de sus fronteras, pero también puede suceder que no haya relevos generacionales, dada la relación que existe entre los jóvenes y el rechazo a la actividad política.
Las señales que anuncian que se está revirtiendo la tendencia al retroceso son incipientes aún, pero hablan por sí mismas de una búsqueda de otro tipo de sociedad. Así se desprende de la organización de la sociedad civil en miles de grupos de interés social; de la preferencia de los jóvenes por una mejor calidad de vida y su compromiso con los necesitados; de grupos que están dispuestos a sacrificar privilegios para lograr una mayor igualdad, como dice una encuesta reciente del CEP; de la tendencia a la constitución de redes sociales. Aún no captamos la fuerza potencial que tienen estas tendencias porque son fragmentadas y dispersas.
Creo que estamos viviendo el comienzo de una era de individualismo humanista y altruista,
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Posteado por: Jaime Dayoa 19/01/2008 01:03 [ N° 1 ] |
Cuando señalé en los distintos blogs de La Segunda, las nueve lunas de la política chilena, me refería a los cambios de era, que viviremos en estos últimos años, cada gobierno tuvo su ciclo y la comprendo cuando señala que estamos viviendo el comienzo de una era de individualismo humanista y altruista. |
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Posteado por: Agricultor Experimental 15/01/2008 09:41 [ N° 2 ] |
Creo que su visión es muy optimista. Los individuos están asumiento más que nunca conductas alienadas que van en sentido contrario a lo que usted predice. No entiendo cómo se condice su altruísmo con la baja persistente en la tasa de natalidad, creo que el altruísmo debería partir por casa y no por la del vecino, creo yo. |
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