Edwards, Jorge


Edwards, Jorge
Viernes 04 de Enero de 2008
Calidad de vida, calidad de muerte

Mi impresión, a comienzos de 2008, es de que vivimos mal, con pésima calidad de vida, y de que morimos todavía peor. Por ejemplo, casi todos los accidentes mortales en las fiestas de fin de año se han debido a exceso de velocidad y de alcohol, dos excesos estúpidos y que probablemente fueron vistos por las víctimas como una gracia, como una mediocre proeza, como una deleznable “choreza”. Pobre gente, digo yo, pobre clima colectivo, pobres de ellos y pobres de todos nosotros. 

 

Por otro lado, sigo los detalles del fallecimiento de don Julio Martínez. Hace años, en una sesión de la Academia Chilena de la Lengua, fui uno de los partidarios de premiar a J. M. por su buen uso del lenguaje en los comentarios deportivos orales y escritos. Solía encontrarme con él en eventos diversos y teníamos una relación muy cordial y amistosa. En una oportunidad, en épocas de estricto control de la televisión, fuimos entrevistados en un programa sobre la calvicie, en calidad de calvos ilustres. La conversación, en la que participaron dos o tres calvos más, fue divertida, animada, llena de sorpresas. Cada vez que nos acercábamos a tocar temas escabrosos en aquellos años, Los Huasos Quincheros rompían a cantar a todo lo que daban y silenciaban nuestras voces. Era el surrealismo involuntario de las dictaduras. Y, a pesar de esto, la directora del programa fue despedida. Ya ven ustedes: el progreso, a pesar de la confusión, de la dificultad de interpretar las cosas, existe. El Chile de ahora es claramente mejor que el de entonces, aunque no a todos los chilenos les guste reconocerlo.

 

Ahora, a propósito de su desaparición, he pensado que Julio Martínez, don Julio, con su sensatez a toda prueba, con su humanidad, era el representante de un Chile que ya no existe y que desde luego ya había dejado de existir en la época de ese programa. Es decir, dejó de existir don Julio y nos damos cuenta de que el país, el mundo de don Julio, con sus hábitos, con su manera de ser, con su simpatía campechana, con su respeto por la cultura, también dejó de existir hace mucho rato. Porque se puede hablar de fútbol, de tenis, de básquetbol, de todas las cosas del universo, de una manera razonable, cultivada, con bonhomía y alguna pizca de ironía, o de una manera bárbara, ordinaria, petulante. Desaparece, por lo tanto, una forma de manejar el lenguaje, y la suplanta otra, y perdemos todos.

 

Nuestros pobres héroes juveniles trasnochados se toman diecisiete piscolas, le agregan algún pito de marihuana, parten a ciento ochenta por hora y se aplastan contra un poste, un árbol, una camioneta extraviada. Son episodios tristes, y creo que detenerse a reflexionar un rato nos hace mucha falta. Acabo de terminar en estos días una larga novela de Orhan Pamuk, Nieve. El texto comienza muy bien, pero tengo la impresión de que en la segunda mitad empieza a desmoronarse, a ponerse errático, a entrar en una inverosimilitud sospechosa, no convincente. Puedo creer perfectamente, debido al arte de la literatura, que Gregorio Samsa, el personaje de Franz Kafka, se convierte de la noche a la mañana en escarabajo, pero no creo de la misma forma en las peripecias finales de Ka, de Ipek, del viejo actor que muere en escena en la ciudad turca de Kars. Y observo otro fenómeno: qué mala calidad de vida es la que impera en Kars, qué miedo, qué desconfianza tan miserable entre los seres humanos. Ahora bien, cuando estuvo Arthur Miller en Chile, en vísperas del plebiscito de 1988, me comparó a cada rato la situación de Turquía, que conocía de cerca, con la del Chile de finales del pinochetismo. Me pareció una comparación arbitraria, un tanto absurda, y ahora, sin embargo, al observar muchas cosas que suceden entre nosotros y al terminar de leer el libro de Pamuk, descubro que Arthur Miller, el gran dramaturgo de Muerte de un viajante, encontraba algunas conexiones válidas entre un país y el otro. Desde el punto de vista de las costumbres, de la seguridad, de la estabilidad política, de la democracia, creo que nosotros hemos avanzado bastante más. Pero la barbarie interna, el horror mediocre, por definirlo de alguna manera, no nos faltan. Los ciudadanos de Kars se embrutecen a punta de rakt y practican una especie de intolerancia sistemática, pero nosotros, con nuestras piscolas, con nuestro desprecio por los demás, tan visible en nuestra manera de vociferar, de andar a empujones, de aferrarnos a las bocinas, de no tomar en cuenta los derechos de los demás, automovilistas o peatones, no lo hacemos nada de mal. Exagerabas, querido y admirado Arthur Miller, pero no me cabe duda de que habías percibido algo, una verdad parcial y, sin embargo, válida.

 

Dentro de esta acumulación de horrores cotidianos, el asesinato de la ejecutiva de inversiones María Soledad Lapostol es un episodio impresionante. Qué forma abominable, sórdida, de muerte, qué terrible calidad de muerte: maniatada, encerrada en el maletero del Mitsubishi que había salido a vender, baleada en la cabeza a boca de jarro. Me parece inaceptable que exista entre nosotros la sola posibilidad de un crimen de esta naturaleza. Y ahora nos enteramos de que la última persona que ella vio en vida es un delincuente habitual, altamente peligroso y que había recibido una absurda rebaja de pena. Por este camino, podremos llegar pronto al mundo al revés: a que los delincuentes anden sueltos y que los ciudadanos normales estén amenazados e incluso encerrados. En efecto, leo también la historia de la joven ingeniera Marcela Ossandón, quien perdió la posibilidad de viajar a Europa y seguir un curso de perfeccionamiento debido a un error de papeles. A partir de la fecha en que trató de iniciar el viaje, a mediados del año pasado, entró en una pesadilla burocrática y judicial. Le habían robado la cartera con sus documentos en un restaurante del centro de Santiago y la persona que cometió el robo, Paola Romo Aravena, se hizo después culpable de hurto en un supermercado. A Marcela Ossandón, la víctima del primer robo, llegaron a decirle nuestros inefables funcionarios que debía probar su inocencia. No es la primera historia parecida que encuentro en la prensa chilena y es un caso de error judicial, computacional, burocrático, que nos puede afectar a todos y que exige una reacción urgente, una modificación radical de nuestros sistemas.

 

Pero la sociedad chilena de hoy es indiferente, obtusa, de una pavorosa insensibilidad. No cree que esto podría ocurrirle a cualquiera de nosotros. Recuerdo, sin embargo, que al novelista José Donoso intentaron bajarlo de un avión porque su nombre completo coincidía con el de un delincuente que tenía orden de arraigo. Si no se hubiera tratado de un personaje conocido, es probable que el problema hubiese llegado mucho más lejos. En buenas cuentas, somos extremadamente rigurosos y puntillosos con la gente inocente, mientras los más peligrosos delincuentes habituales se pasean debajo de nuestras narices. ¿Es pura casualidad, son errores justificables, traiciones de la estadística? Si se trata de uno en un millón, ¿qué pasaría si usted, si cualquiera de nosotros, se sacara esta lotería al revés? A mí me parece que la razón de fondo, más allá de los errores de computación o de lo que sea, es la desidia, la indiferencia llevada al límite, la falta total de respeto por el otro, por los demás, en la vida chilena de ahora. Esto se nota en la calle, en los ascensores, al cruzar un paso de peatones, en las fiestas. El asesino habitual sale de la cárcel y se dirige directamente al encuentro de su próxima víctima. Como parece que ayuda a su familia y a sus amigos desde su encierro, sale rodeado de una red de protección mafiosa, vagamente perceptible. Y Marcela Ossandón, la ingeniera condenada por un estúpido error burocrático, declara con la más perfecta razón: a mí me negaron la justicia. Insisto en mi punto de vista: si se la negaron a ella, nos la pueden negar a todos. Por eso, todos exigimos una reparación importante. No sólo ella. Y yo invoco a Kafka, no por casualidad, y aprovecho para contar lo que me contó un día, hace ya alrededor de veinte años, José Donoso. 

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15 Comentarios publicados
Posteado por:
Guillermo
11/01/2008 18:23
[ N° 1 ]

Docto profesor Edwards: la justicia la hacen los ganadores,según sabemos desde los griegos en adelante. La re-definición de "justicia" es pues una manipulación de los términos: el asesino, no es un delincuente, es un imputado; el Fiscal se perm ite decir en televisión, que va a investigar si los mineros de La ligua usaban implementos de seguridad ¿le dieron COMPETENCIA? Los incendiarios no son terroristas.reivindican tierras . Los ex prisioneros de Isla Dawson exigen 400 millones al estado por in demnizaciones.(es decir, no hay prescripción alguna que valga para ellos).La Defensoría Penal es política ¿o me van a decir que el cónyuge de la Presidente de un partido político ganó por sus méritos la defensoría Pública ? Pero, al mismo tiempo,los millones de dólares dilapidados en Corfo son sólo "un jarrón chino". Que EFE está técnicamente quebrado y sin embargo, reparten en sus trenes, de larga distancia, todas las mañanas el Diario La Naciòn. ¿es de Gobierno noh?Bueno coincidencia.está mal hablar de los políticos actuales y sus ilícitos. Pero está bien hablar de los criminales de hace 35 años .Y por supuesto de sus familias.Estaba mal que la dictadura hiciera seguimientos a sus detractores, Pero stá bien, en que se escuche y se intervengan todos los teléfonos y celulares de los chilenos,so prexto de que es necesario detener luego al criminal asesino. El adagio dice que el precio de la libertad es la eterna vigilancia pero, ¿ no se les estará pasando la mano? Hoy no importan los principios más fundamentales del Derecho: la Certeza y la Seguridad Jurídica. No importa ahora, "la Justicia" que es un valor subalterno y que es moldeable.Que grande eres Kafka. Gramsci como te admiro por que hoy estén poniendo en práctica tus procedimientos. Líbra Señor a don Jorge Edwards del mal de los cultos y los intelectuales. Amén.

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Rodrigo Fuenzalida Hodar
07/01/2008 14:14
[ N° 2 ]

...murió Julio Martínez, pero todavia tenemos a Jorge Edwards!

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Ruperto Barragan Lienlaf
07/01/2008 10:43
[ N° 3 ]

Nuevamente este sabio escritor chileno nos habla desde un punto de vista civilizado, palabra que hay que reactivar, analizar, discutir,debatir ,resucitar....D. Jorge Edwards deberia ser nuestro Ministro de Cultura, nuestro "Jack Lang"...Propongo una buena referencia para para iniciar un debate colectivo en torno a la palabra "civilizacion" : el libro "Civilization" de Kenneth Clarke.Texto que todos los parlamentarios, empresarios,funcionarios burocraticos,gente con poder economico, politico y judicial deberian tener como texto de cabecera.Y lo segundo es que habria que hacer YA!!! algo en serio con nuestra impresentable y tan danina television chilena : dar mas acceso a la programacion de autentico nivel , a la gente pensante, filantropica, altruista y generosa en lo intelectual y material.Los desafios que se avecinan son de tal magnitud ( como el ecologico, entre muchos otros),que si no reforzamos la capacidad de actuar colectivamente en forma armonica nuestra egoista especie desaparecera del planeta....

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carlos
07/01/2008 10:41
[ N° 4 ]

señor Jorge, es profundo su comentario, pero debe informarse primero de como vive la gente común y a partir de ahí tratar de comprender estos comportamientos, además hay que analizar muy bién el entorno de desarrollo de esta sociedad que esta generando esta conducta y por ultimo le digo que unos pocos "ciudaddanos" de este país se han beneficiado muchos con esto y estsos son justamente los dueños del país

Posteado por:
Maria Angelica Smith
07/01/2008 08:49
[ N° 5 ]

Jorge Edwards...Siempre oportuno, acertado..manejando magistralmente las palabras.Palabras que nos deben interpretar a todos sin excepcion.
Gracias Jorge por intentar defendernos de la mafia imperante. Aquella mafia que se esconde en falsos valores, arrogancia y nombres.
Me siento tan interpretada, que solo me resta mandarte un gran abrazo y un apoteosico aplauso por tu acertividad y gran capacidad de leer y ver entre lineas.

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carlos kinast feliú
06/01/2008 20:33
[ N° 6 ]

Carbonada de Ineptos es el Plato del Día.

Los Ineptos se salen de la olla.

Los chilenos están calientes, están cabreados.

Lamentablemente, 15 millones de chilenos calientes, producen evaporación y cooperan con el calentamiento global.

Los chilenos sin querer, queriendo, como el Chapulín Colorado, aportan al mundo, un soberbio, un Inepto que no fue capaz de desarrollar un plan de transporte coherente, y lo mandan a la ONU, el Nido de los haraganes internacionales, a resolver la calentura.

Habrá rápidamente que ir pensando en un Arca, como la de Noe.

Existe un componente depredador y rastrero en el concepto del poder.

Los corruptos se colocan bien y se blindan, son nombrados Doctores Honoris Causa por los burócratas internacionales.

El Depredador, al servicio de las élites dominantes, utiliza la intervención electoral para protegerse y como instrumento para dominar y sojuzgar".

Los políticos hacen uso de este poder y su misión es impedir que los ciudadanos comunes tengan real expresión en el sistema.

Solo los utilizan para mantenerlos invernando en su beneficio, extrayéndoles sus ahorros vía fiscalizaciones, impuestos y contribuciones onerosas, que van al tonel sin fondo de las camarillas políticas.

El Cuoteo y la Corrupción son un misil teledirigido contra los pobres.

Estos están indefensos, su ignorancia los hacen presa fácil de los inescrupulosos.

La ciudadanía desilusionada, ve que después de gastar miles de millones de dólares en programas ineficientes, en funcionarios ineptos y corruptos, en una parlamento fofo y en ministros irresponsables, hemos llegado al siglo XXI sin Energía, sin Educación, sin Movilización, Sin Innovación, con la Pobreza estadísticamente disfrazada, en un país donde se han confundido los Derechos Humanos con protección a terrorista y delincuentes.

Los ciudadanos comunes y corrientes son fiscalizados y castigados sin piedad.

Los delincuentes son defendidos por funcionarios del Estado, se gastan cifras siderales en defensa de los delincuentes, lo que finalmente gozan de impunidad.

Las víctimas se atrincheran en sus domicilios

Dios nos libre de cambiar Corruptos e Ineptos de Izquierda por de Derecha. Debemos exigir una garantía de seriedad a los políticos desprestigiados.

Es difícil no calentarse, lamentablemente el Orbe paga el Pato.

carlos kinast feliú

Posteado por:
Jorge Aravena LLanca.
06/01/2008 17:20
[ N° 7 ]

Don Georg Eduard. Tiene tanta razón que sus palabras aterran, lo único que me protege es que lo sé desde hace mucho tiempo. También sé que esta sociedad en que vivimos, que siempre tiene a Chile es un conejito de indias, lo digo porque el estamento político, el religioso, militar y el aristocrático necesitan a los pobres, pero más a los delincuentes; es una forma de justificar la represión que ejecutan para sostener sus negocios, en provecho personal.Es tan repugnante esta conducta que ningún psicólogo es capaz de asumirla. Así es que muchas gracias, porque Ud. como escritor lo ha dimensionado con mucha dignidad.
A Chile lo botó la ola en el fin del mundo. No esperemos más: pobre de los pobres sin consuelo.
Georg Speer,alias Jorge el Lanza

Posteado por:
Antolina Villanueva
06/01/2008 13:49
[ N° 8 ]

¡Cuánta razón tiene don Jorge! Hace años vivo angustiada, pero, además, choqueada por ver tanto derroche de riqueza de algunos (farándula, deportistas, políticos, inmobiliarias), tanta mezquindad en compensar el trabajo, tanta estupidez de los que de repente se sienten poderosos (ascensos sin mérito en desmedro del de otros, dinero a raudales sin haber trabajado)y, coronándolo todo, ser discriminada al no seguir las pautas de moda. La sensación es terrible cuando no se es pobre, ni rico, cuando todo se tiene en su justa medida y alguien, con toda tranquilidad y en conocimiento de la autoridad, lo despoja. Por suerte, me quedan pocos años de vida.

Posteado por:
Wilfredo Castro.
06/01/2008 09:47
[ N° 9 ]

¡Ay de nosotros! Y no es que en Chile no exista cultura; sí existe, pero es la baja cultura. La del farndulismo, del desprecio; la cultura de la grosería, de la intolerancia.
Nos hemos alejado de la alta cultura: los libros, la tolerancia, la conversación fluida y el uso adecuado del lenguaje.
Los resultados de este distanciamiento están a la vista: el desarrollo ecónomico(¿?) sin un sustento de alta cultura es cáscara débil que se rompe y sólo queda polvo. Polvo en el viento.
Señor Edwards, usted tan certero como siempre en sus comentarios. Es un agrado leerlo.

Posteado por:
sixto
05/01/2008 22:00
[ N° 10 ]

Creo que JM se merece un homenaje aparte.
Ruégoles examinar incongruencias que la democracia hoy hace aparecer bueno.
"exceso de velocidad y de alcohol..." (hoy)
"Pobre gente, digo yo, pobre clima colectivo, pobres de ellos y pobres de todos nosotros.... "(hoy)
"En una oportunidad, en épocas de estricto control de la televisión, fuimos entrevistados..." (pasado)
"Cada vez que nos acercábamos a tocar temas escabrosos en aquellos años, Los Huasos Quincheros rompían a cantar a todo lo que daban y silenciaban nuestras voces. Era el surrealismo involuntario de las dictaduras...." (pasado)
"Nuestros pobres héroes juveniles trasnochados se toman diecisiete piscolas, le agregan algún pito de marihuana, parten a ciento ochenta por hora y se aplastan contra un poste, un árbol, una camioneta extraviada. Son episodios tristes, y creo que detenerse a reflexionar un rato nos hace mucha falta." (hoy)
"En buenas cuentas, somos extremadamente rigurosos y puntillosos con la gente inocente, mientras los más peligrosos delincuentes habituales se pasean debajo de nuestras narices...."(hoy)
"El Chile de ahora es claramente mejor que el de entonces, aunque no a todos los chilenos les guste reconocerlo...."
Esto no creo trasluzca que son mejores tiempos hoy respecto cuando había que imponer órden, disciplina, televisión censurada según la ley educativa, cambios pedidos por la mayoría de valientes mujeres chilenas de entónces a cacerolazos ya que había que ordenar lo dejado por el marxismo de la UP. A muchos chilenos nos gustaría que volvieran aquellos tiempos de órden, disciplina, tranquilidad, buenos modales, buen lenguaje televisivo aunque fuese de nuevo con una metralleta en las partes pudendas y como en el pedir no hay engaño y como hay que subirse al carro de la democracia ganada y de DDHH , pues tenemos el derecho a exigir vuelva ese órden aunque a algunos literatos no les agrade ya que mirar desde un balcon, con bufanda o detrás de un notebook a la vera de un wisky mientras afuera se hace cola por un bus del transantiago que no pasará nunca ya que acaba de ser incendiado, mientras en la tele se ven escena de indigenas atacando carabineros,entre otros más graves.

Posteado por:
Patricio Aubel Stech
05/01/2008 10:36
[ N° 11 ]

Siempre me ha interesado la estupidez, de vez en cuando me acomete también. No creo que Chile llegue a ocupar el primer lugar (USA nos gana lejo, solo que allí es democrática). Si existe una teoría científica de la inteligencia, debería haber otra igualmente científica de la estupidez. Creo, que ensenarla como asignatura troncal en todos los niveles educativos produciría enormes beneficios sociales. Es Chile un país "Social" o "Asocial"?
Nietzsche predicó la inversión (cambio) de todos los valores, porque estaba convencido de que las morales nos habían dado sistematicamente gato por liebre. A mí no me parece que hay que hacer una "inversión" de la Historia de Chile pero una parte de lo que considermos glorioso es indecente, injusto y estúpido por decir lo menos.
Aunque vivo muchos anos fuera de Chile, puedo decir que he tenido ecceso a una literaura universal. No me lo he leido todo, sería imposible. Pero lo interesante es que hay dos formas de enfrentar la vida (estúpida) con dos filosofias netamente chilenas:1. Hay lo que hay no más (del huaso chileno),2. y recuerde!; coduzca a la defensiva (carabineros de Chile).
No las quiero hacer universales porque me costaría tiempo y dinero. Tal vez eso sería una estúpides de mi parte.
Lecturas: Sobre la psicología de la incompetencia militar de Norman Dixon.
La inteligencia fracasada, teoría y práctica de la estupidez de José Antonio Marina.
Patricio Aubel

Posteado por:
GERARDO DÌAZ SEPÙLVEDA TEMUCO
04/01/2008 19:10
[ N° 12 ]

Sí,... Una vez más tiene Ud. razón ,ahora , sobre el recrudecimiento de un egoismo que malsanamente se ha enquistado en la vértebra más íntima de nuestra cultura. Los medios de comunicación también han fertilizado un stablisment que propicia una liviana fragilidad al instalar en la agenda mediática temas obtusos, a pretexto que somos nosotros quienes consumimos simbólicamente esos insumos conceptuales.

Posteado por:
JUSTO REYES
04/01/2008 18:17
[ N° 13 ]

LO QUE LE FALTO ,DON JORGE, DECIR DONDE ESTA LA CAUSA DE ESTE PROCEDER CONTIDIANO DE LA GENTE EN CHILE, LA MALA EDUCACION , EL LENJUAJE GROSERO Y MALO. LO NEGATIVO DE SUS PENSAMIENTOS, LA FACILIDAD DE CREER Y REPETIR LO QUE OYE, VE Y ESCUCHA A DIARIO EN LOS MEDIOS QUE NOS ESTAN INCULCANDO, CON CANSADOR DIRCURSO, DE LO MAL QUE ESTAMOS, CUANDO LA VERDAD SE MUESTRA A DIARIO EN LO QUE PERCIBIMOS, APARTE DE EXAGERADA PROLIFERACION DE AUTOS Y DE EDIFICIOS QUE MAS PARECEN LEGALES RECINTOS CARCELARIOS Y DONDE SE VIVE EN NO MAS SE 40 METROS CUADRADOS, NI SIQUIERA EN EL SUELO SINO EN EL AIRE.-ESOS POLITICOS VERDADEROS PERSONAJES KAFKIANOS QUE SE TRANSFORMAN, AGREDEN Y ASUSTAN CON SUS TENEBROSOS DECIRES, MAS LLEVADOS POR SUS AMBICIONES QUE POR LA IMAGINACION DE UN ENFERMO TRASTORNADOS QUE VE IMAGENES QUE SOLO A EL LE CONVIENE COMPARTIR CON INOCENTES AUDITORES O LECTORES DE ALGUN DIARIO,REVISTA ,RADIO O TV, QUE BUSCAN UNA SANA MANERA DE CULTURISARSE Y SOLO ENCUENTRAN LO DELESNABLE Y MEDIOCRE QUE LE PUEDE BRINDAR UNA SOCIEDAD CORROMPIDA POR LAS IDEOLOGIAS Y LA SED DE PODER.-

Posteado por:
fjdl
04/01/2008 17:47
[ N° 14 ]

Excelente comentario.

Posteado por:
Iván Neuenschwander
04/01/2008 17:14
[ N° 15 ]

Qué profundamente acertadas son sus palabras señor Edwards, pero debo decir aterrado, que nuestra sociedad va despeñándose lentamente e impávida ante tanta estupidez e injusticia. Lo peor de todo es que no se vislumbra por algún lado la necesaria toma de conciencia para enmendar el camino, al contrario, todos los estamentos de ella propenden a agravar estos errores, ciegos, sordos y mudos ante las evidencias.

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