Fontaine, Juan Andrés
La economía mundial nos ha regalado tan buen tiempo que corremos el riesgo de acostumbrarnos. Pero, la violenta crisis inmobiliaria desatada en Estados Unidos sirve de advertencia. En los más diversos foros, los meteorólogos comienzan a pronunciar esa escalofriante palabra que comienza con la letra “r”. Aunque los mercados bursátiles y de productos primarios todavía siguen de buen ánimo, confiados en las alentadoras noticias que vienen del Asia, hay que tomar en serio el riesgo de una recesión en Estados Unidos. ¿Se acerca acaso el fin de la bonanza larga que ha disfrutado el mundo?
A juzgar por los titulares de la prensa, el principal problema económico del momento, sería la crisis inmobiliaria de los EEUU. Como suele ocurrir, los excesos incurridos durante la acelerada expansión de los últimos años elevaron fuertemente los valores de los bienes raíces y el endeudamiento de las personas. La inevitable ruptura de la burbuja ha sido dolorosa. Se ha dejado caer una racha de desconfianza sobre los mercados financieros de EEUU y Europa y, para prevenir males mayores, los bancos centrales han debido proporcionar abundante liquidez y rebajar los intereses. Hasta ahora no hay indicios suficientes que el daño inflingido sobre el patrimonio y la confianza de los consumidores los esté llevando a contraer su demanda y precipitar una recesión. Pero el riesgo existe y debemos mantenernos vigilantes.
Es tentador atribuir la crisis inmobiliaria al fuerte desarrollo financiero de los últimos años. Ya se oyen fuertes críticas al rol desempeñado por la innovación financiera, creando títulos de crédito sofisticados y difíciles de evaluar. La siempre latente demanda política por nuevas regulaciones estatales está pronta a hacerse notar e imponer las correspondientes cortapisas. Aunque errores y abusos pueden haber existido, el gran aporte del desarrollo financiero es haber expandido a niveles antes inimaginables las posibilidades de la diversificación de riesgos. Ello ha masificado el acceso al crédito, no sólo en EEUU y Europa, sino también en las economías emergentes. Los beneficios cosechados por los consumidores a lo ancho y largo del planeta son innegables.
La expansión crediticia, desde luego, no está exenta de riesgos. Como la diversificación geográfica no puede sino estar confinada a los límites del planeta, ha creado una estrecha sincronización en las fluctuaciones de los diferentes mercados. Las repercusiones del remezón norteamericano se hacen sentir hasta en los rincones más alejados del mundo. En muchos casos, la diversificación también ha separado el banco que otorga los préstamos de quien asume los correspondientes riesgos. Este último suele ser un fondo de inversión, que ha comprado los créditos, previamente empaquetados en complejos instrumentos y comercializados bajo inquietantes denominaciones -ABS, CDO, SIV-, las cuales parecieran extraídas de la tabla periódica de los elementos. En la banca tradicional ambas funciones eran desempeñadas por el mismo ente y ello imponía cierto autocontrol. En la actualidad, las pérdidas crediticias se diluyen entre muchos, pero la renegociación de las deudas es más difícil, lo que puede magnificar su daño. Si algo enseña este episodio, es que la diversificación, aunque muy saludable, tiene límites. Nada mejor que un remezón financiero como el de los últimos meses para enseñar esa lección.
Es todavía temprano para apreciar la magnitud del perjuicio ocasionado. Estimaciones recientes hablan de pérdidas por créditos impagos de US$ 400 mil millones, equivalentes a 3% del ingreso estadounidense. A ello habría que agregar la caída generalizada en el elevado valor actual de las propiedades en Estados Unidos y Europa. Aunque las magnitudes correspondientes son significativas, en general, los bancos centrales pueden evitar la caída en una recesión. Así lo sugiere su rápida reacción reciente, destinada a contener la propagación de la desconfianza mediante recortes de intereses y apoyos de liquidez. Salvo error u omisión, es improbable que la economía mundial entre en recesión.
¿Significa eso que podemos respirar tranquilos y confiar en que siga la música? La crisis inmobiliaria norteamericana no es sino el inevitable corolario de las alzas de tasas de interés, necesarias para enfriar la inflación. Si, alarmado por sus repercusiones, el banco central norteamericano se inclina ahora por una política monetaria expansiva, el resultado será un recrudecimiento de la inflación.
Hasta hace poco esa vieja enemiga nuestra parecía definitivamente exterminada. Pero ahora hay múltiples señas que está de vuelta: se acerca el petróleo a inéditos US$ 100 por barril, se disparan también los metales y los alimentos, cae el dólar en los mercados internacionales a los mínimos históricos, China –otrora proveedor mundial a precios de ganga- sufre una inflación de 6% y debe apreciar su moneda. Mientras la atención hoy está dirigida hacia el riesgo de recesión que encierra la crisis inmobiliaria norteamericana, a mi modo de ver, el principal peligro es otro: el regreso de la inflación.
La larga bonanza que ha disfrutado la economía mundial en parte se debe al control de la inflación. Sobre la base de la estabilidad macroeconómica, la competencia global y la innovación empresarial han creado y distribuido prosperidad por el mundo entero. Lo que el alza de la inflación advierte es que el mundo no podrá ya seguir corriendo tan rápido. O bien Estados Unidos y Europa se conforman con un crecimiento moderado, en torno al 2% anual, o China deberá desacelerar desde el 12% anual al 8-9%. Las tasas reales de interés – hoy incluso inferiores al 2% anual en los bonos estatales de largo en EEUU –deberán subir gradualmente. De lo contrario, como ya ocurrió con la bonanza mundial de la segunda mitad de los años sesenta, el riesgo es que terminemos la carrera abruptamente, con el motor fundido por una llamarada inflacionaria.
El escenario más probable es que la economía mundial, modere su ritmo de expansión en los años venideros. EEUU puede incluso a atravesar por una leve recesión, como ya ocurrió en 1991 y en 2001, sin graves consecuencias. Esa desaceleración sería favorable a Chile, porque nos permitiría seguir disfrutando de una economía mundial saludable, aunque algo menos dinámica. El escenario alternativo es que los bancos centrales prolonguen la fiesta, las bolsas y los precios del cobre y otros productos sigan volando otro poco y las presiones inflacionarias sigan ganando terreno. Bajo esa situación, más temprano que tarde, los mercados financieros harían sonar las alarmas.
Como nunca está Chile hoy preparado para encarar un frente de mal tiempo. Tanto la deuda estatal como la deuda externa nacional son, en términos netos, virtualmente nulas. Pero los años de bonanza han elevado considerablemente el gasto público y privado. Mientras tanto, la inflación se escapa de la meta y habrá que aplicar mano firme para ponerla en vereda. Si en el mundo se pone a llover, nos mojamos acá también.
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Posteado por: benjamin garcia 25/01/2008 00:04 [ N° 1 ] |
estimado amigo se lo dige hace meses ,,,, lo recuerda los asiaticos estan haciendo el cambio tecnologico a un nuevo combustible, usted preocupese de la sustentabilidad social en eeuu ,no ve que sus campos estan sanitos y gorditos al igual que sus mares , que podemos decir de asia aumente su optica y decubrira un nuevo mundo en donde el gran capital sera el agua no contaminda, los campos no contaminados entiende estimado es la trecera vez a lo entendera cuando le cambiemos a los asiaticos una manzana por una calculadora ¿ o me equivoque ya esta pasando |
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Posteado por: MONICA VALENCIA 01/01/2008 13:03 [ N° 2 ] |
Sr.Fontaine: nadie nombra ni por una pequeña casualidad, el gasto de miles de billones de dólares, que ha gastado E.E.U.U en una GUERRA,provocada por un demente,alchólico,como lo es GEORGE BUSCH. |
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Posteado por: Amadeo H.García.M. 27/12/2007 12:18 [ N° 3 ] |
Sr.Fontaine;
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Posteado por: Fabiola 18/12/2007 12:27 [ N° 4 ] |
sería interesante seguir leyendo lo que escribe en este blog |
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Posteado por: Fabiola 18/12/2007 12:21 [ N° 5 ] |
A carlos, si existe una baja oferta del petroleo y si cada vez aumenta la demanda de este, no se puede prentender bajar los impuestos. |
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Posteado por: carlos kinast feliú 15/12/2007 13:04 [ N° 6 ] |
Confusión, Corrupción, Mala Gestión y Despelote parece ser la marca registrada. Se aplican impuestos regresivos, se destruye a los emprendedores. Se lanaza un misil a la pobreza con un IVA a los alimentos y a los medicamentos Se distorcionan los precios internos y de exportación con un estúpido impuesto a los Combustibles, en un país que no los produce. |
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Posteado por: ARTURO SAPIAIN SALAZAR 04/12/2007 05:05 [ N° 7 ] |
LA FUTILIDAD DE LOS INGRESOS Y PRODUCCIONES PER CAPITA. SI DISMINUIMOS LAS CAPITA AUMENTAN LOS INGRESOS SI SOBREEXPLOTAMOS EL RECURSO MONETARIO EN MANOS DE LOS CONSUMIDORES , EL SISTEMA COLAPSA SI DISMINUIMOS LA PROPORCION DE FLUJO MONETARIO (MEDIANTE LA PRODUCTIVIDAD)QUE PASE POR MANOS DE LOS CONSUMIDORES, EL SISTEMA COLAPSA. EL PROBLEMA LO FABRICAN LOS IMPLANTADOS CON EL CHIP PRIVATIZADOR ANTIINFLACIONARIO Y GARANTES DEL LUCRO EL DOGMATISMO SIN SENTIDO COMUN PROVOCA LAS CRISIS. |
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Posteado por: JUAN ANDRES 30/11/2007 13:42 [ N° 8 ] |
Señor Fontaine: Lamentablemente a los economistas no les creo nada, se dice que la economia es una ciencia, creo que es una ciencia, pero inexacta, la ciencia es exacta, ejemplo la ley de la gravedad, un cuerpo de cierta masa y cuerpo se arroja de cierta altura, se hacen los calculos y se determina, la velocidad con que cayo, el impacto del cuerpo arrojado, etc., bien en la economia todos los meses cuando se dan los guarismos, de crecimiento, inflacion, o una contraccion de algun sector de la economia, escuchamos lo siguiente: |
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Posteado por: Caty 27/11/2007 23:54 [ N° 9 ] |
Muy interesante y predictiva su columna. Por otro lado donde hay mas escritos suyos para leer??? |
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