Adolfo Dell' Orto Selman
Montañista
El doping es el consumo de cualquier método o sustancia prohibida en el deporte que puede ser potencialmente peligrosa para la salud de los deportistas y que es susceptible de mejorar su rendimiento de manera ilícita. Según esta definición, cualquier sustancia illícita que mejore el rendimiento con potencial riesgo para la salud invalida cualquier actividad deportiva ¿Sólo que suponga un riesgo para la salud?
Delicado y sensible tema.
Osea, si lo llevamos al ambiente montañero, el uso de oxígeno (O2) sumplementario para ascensos de gran altura, como en los Himalayas, que mejora el rendimiento deportivo pero que no tiene riesgos secundarios, ¿no sería inválido? El consumo previo y durante a un ascenso de altura de acetazolamida, por su lado, ¿es lícito? Este es un tema definitivamente muy complejo del que se pueden desprender varias aristas y se puede generar un interesante debate.
Separemos un poco las cosas. Esta es una actividad que no está dentro de las reglamentaciones del Comité Olímpico Internacional (COI), por lo tanto, es absolutamente excluyente de los parámetros regulatorios de ese organismo, pero que debe —o debería— cumplir con ciertas normativas no establecidas como, por ejemplo, que diferencie los ascensos con o sin baños de O2 suplementario porque, quiéranlo o no, marca diferencias. Y sustanciales. A la fecha, por ejemplo, sólo un montañista nacional ha superado la marca de los 8.500 mts. a puro pulmón y eso incluye, las noches de altura en los campamentos: Italo Valle, Everest 1992.
Curiosamente la Asociación Mundial Antidopaje, decidió que a partir del 1 de enero de 2010 el uso de O2 suplementario en ascensos de altura dejaba de ser considerado dopaje, contradiciéndose radicalmente a lo sostenido en 2007 donde afirmaba lo opuesto, al tratarse de una sustancia que no resultaba nociva para la salud.
Volvemos a lo mismo. Pero es que la línea que separa lo permitido de lo deportivamente illegal en una actividad que mucho de lo “legal” pasa por los objetivos definidos previamente y en ocasiones —muchas— por la palabra, es muy fina, aunque es claro que en términos fisiológicos afecta directamente porque mejora de manera artificial la captación, transporte y transferencia de oxígeno y eso, señores, resulta determinante.
Pero, indistintamente de los objetivos iniciales y por muy válidos que sean, siempre existirá una brecha “justiciera” que diferencie un ascenso que cuente o no con ayuda auxiliar. Da exactamente lo mismo si es que resulta nociva o no ésta para que “x” tipo pueda conseguir su meta. Acá no existe la señorita que te va a acompañar de la mano al baño para que entregues una muestra de orina para que luego un juez valide o no un ascenso por encontrar sustancias prohibidas. Lejos de eso. Y, por lo mismo, es que resulta interesante comprender mínimamente los alcances del tema.
Se acerca defintivamente más a un aspecto —tal vez— moral y ético, puesto que no estamos hablando de drogas o sustancias que puedan producir adicción o daños posteriores por su consumo. Y este es justamente el problema, quizás. No precisamente por la eventual adicción o daños futuros, sino precisamente por no tratarse de un agente nocivo, lo que puede alterar de algún modo la precepción de la importancia o —según el prisma con que se mire— gravedad del tema.
¿Qué si tomé acetazolamida previo, por ejemplo, a un ascenso al Ojos del Salado o al Aconcagua? Reduce las desagradables consecuencias del mal de altura y aumenta eventualmente las probabilidades de éxito al, por lo menos, hacernos pasar mejor noche pero, ¿qué tan válido o no resultan?
¿Y, finalmente, qué creo yo? Partiendo de la base que a nadie le interesa pero en lo más mínimo, pienso que no invalida un ascenso en ningún caso, para nada, pero que debe hacerse una diferenciación: con o sin. Así de simple. Líneas paralelas. Tu con y yo sin, o al verre. Porque, de hecho, no son comparables. No pueden serlo. Y, bajo esa mirada, recién establecer parámetros comparativos si es que lo merece. Sólo ahí, y desde el aspecto deportivo y técnico.
De otra manera, pienso que es caer en un debate estéril.
Y sólo si hablamos de O2 suplementario, porque si entramos en la arena de otras sustancias “estimulantes” donde un montañista sube y baja una cumbre de largo aliento en apenas un par de horas y después se va derechito a su casa a bañarse porque tiene que jugar dos partidos de fútbol antes de 21k de carrera por la calles y que tamaña performance es por obra y gracia de los Chewy es, al menos, tema de otra súper entretenida columna.
| Posteado por: LUCHO MONTAÑES 24/01/2011 17:11 [ N° 1 ] | Menos mal..parece que el compañero andinista esta aprendiendo...este articulo si es interesante...bueno..por ahora ok..aprobastes |
| Posteado por: Felipe Andes 25/01/2011 17:53 [ N° 2 ] | O2 o no O2 es relevante solo en actividades competitivas, si no, no. ¿Y sin agua?.... |
| Posteado por: CARL LEWIS 27/01/2011 17:54 [ N° 3 ] | solo recuerden en los 80 y 90 como se dopaban muchos deportisas, como ben johnson y otros. Por que el montañismo queda exento? no creo que sea tan dramático...,,,mas aun que es un deporte peligroso y eso puede servir para salavarce. |
| Posteado por: Perro dopado 30/01/2011 01:06 [ N° 4 ] | exelente comentario |
| Posteado por: Andres 09/02/2011 14:14 [ N° 5 ] | Creo que es hilar bastante fino..el extremo seria en caso de buceo con botella!!..se imaginan si se prohibiera el uso de O2 por considerarlo una ayuda!! plop! |
| Posteado por: atletica x siempre 18/02/2011 00:06 [ N° 6 ] | interesante |
| Posteado por: RONIN 07/03/2011 20:29 [ N° 7 ] | Buen artículo, pero que lástima que comparen lo que es una ayuda ilícita para rendimiento deportivo (doping) con lo que es una ayuda para preservar la salud del deportista (el caso del oxigeno en alturas donde cada vez que vuelves tienes menos neuronas) |
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