Sergio Mujica
Presidente de Santiago Runners
Hace varios meses unos veinte amigos y amigas, socios del Santiago Runners empezamos a entrenar para correr la maratón de Twin Cities en Minneapolis, impulsados por un nativo: Don Welch, hombre bueno, hoy residente en Chile. Trabajamos duro en los meses fríos pero sabíamos que la recompensa era grande. Íbamos a participar de una de las carreras más bonitas de Estados Unidos.
Para mí una competencia de gran significado porque entre los debutantes estaba
Benjamín Mujica, mi hijo que, aunque estaba lesionado, resolvió seguir adelante.
La primera semana de octubre empezamos a llegar a St Paul y nos refugiamos todos en un hotel frente al imponente río Mississipi, desde donde salíamos a hacer nuestros últimos kilómetros, que, como hemos comentado, a tan pocos días de la carrera no agregan nada al estado físico pero calman la ansiedad. El clima de los días previos era muy frío y con harta lluvia.
Así llegamos a la tarde previa del gran día, una comida liviana de pastas con amigos, acompañados por esas conversaciones nerviosas que preceden a estos desafíos. Nadie se escapa a ese estado mezcla de ansiedad, dudas, euforia y temor. No importa cuantas maratones se hayan corrido, siempre seguirá siendo igual cuando faltan pocas horas, porque todo corredor de fondo sabe que en cualquier momento la fiesta se puede transformar en drama.
Temprano nos fuimos cada uno a su pieza para revisar por enésima vez nuestras tenidas de combate, las zapatillas con el chip, el número bien colgado con alfileres de gancho, la ropa de abrigo, pedir el wake up call el último litro de Gatorade y un largo etcétera. Es un ritual que se hace muy en silencio, algo así como cuando el sacerdote prepara sus ropas para la eucaristía o cuando el torero arregla su traje antes de salir al ruedo.
Después de eso ya no queda más que hacer, solo intentar dormir.
El plan era despertar a las 5 am pero pensando que los de la recepción se podían olvidar de llamar, me respaldé con el despertador del celular.
Grave error porque tenía la hora de Chile y sonó sin piedad a las 4 de la mañana. Imposible volver a dormir.
Ya en los buses que nos trasladaban y mientras amanecía, constatamos que el clima parecía haberse apiadado y aunque estaba frío, ya no llovía.
Llegamos a un gran estadio donde recibimos el saludo del alcalde y 11 mil corredores escuchamos con respetuoso silencio el himno de los Estados Unidos.
A las 8 am en punto largó la carrera, nos deseamos suerte entre los chilenos que habíamos quedado cercanos, abracé fuerte a mi hijo, mientras los helicópteros sobrevolaban el lugar para transmitir en directo la prueba.
La música de Queen con “We are the Champions” sonaba fuerte por los parlantes. La emoción se podía tocar.
A pocos kilómetros del inicio comprendí el porqué de eso de "la maratón urbana más linda". El trazado avanza por bosques verdes, amarillentos y rojos por cuenta del otoño; a la orilla de cinco lagos y los últimos kilómetros por el borde del río Mississipi.
Cuando abandona esos parajes entra a la ciudad por grandes avenidas llenas de jardines y esculturas con preciosas casas. Corríamos a buen ritmo a pesar que el circuito tiene muchas pendientes que van consumiendo implacablemente y sin aviso las piernas. Pero todo se hace más fácil cuando se recibe el aliento de miles de personas que salen a la calle para animarnos, niños que estiraban sus manos para tocar a los corredores, gente que ofrecía frutas y líquidos, bandas de música, gaiteros, las campanas de las iglesias talando, coros de los colegios, hasta trozos de pie de limón divisé poco antes de llegar.
Cada uno de los
Chile, go…” o un “you look great”.
Una fiesta para la ciudad y para nosotros.
La organización de la prueba es extraordinaria, miles de voluntarios, la policía, médicos, abastecimientos, etc. Es de primer nivel y la ciudad se siente muy orgullosa de recibir así a los runners.
El bien llamado Muro se hizo sentir a plenitud en el km 32 cuando tuvimos que enfrentar una pesada cuesta, pero de ahí en adelante algunas pendientes más suaves que nos fueron llevando hasta el centro cívico de St Paul, un lugar extraordinario donde conviven entre parques, la Catedral, muchos museos y el Capitolio del Estado de finísima estructura. Ahí al medio estaba la ansiada meta con muchos miles de personas apoyando.
Junto con llegar, le di un largo abrazo a mi hijo y creo haber sentido una lágrima por mi cara. Lo habíamos logrado, los 20 chilenos cruzamos la meta, con muy buenos cronos, incluso un primer lugar en su categoría que logró mi amiga Luisa Rivas (campeona del mundo en su categoría).
Habíamos pasado la última línea dejando muy bien puesto al Santiago Runners y con la tranquilidad de que habíamos dejado en esas acogedoras calles hasta la última de nuestras energías y lo mejor de nuestras posibilidades humanas.
Por su parte, la maratón nos pagó con dolores que son testimonios de la dura batalla, con amistades solidarias de esas que comparten penas y alegrías, pero lo más importante, nos premió con esa indescriptible sensación que deja el haber conseguido vencer al propio cuerpo y la mente en la más completa y exigente de las disciplinas deportivas.
|
Posteado por: p.g.g. 21/10/2009 12:01 [ N° 1 ] |
Extraordinario relato Sergio..quienes hemos tenido la suerte de poder correr una maratón es emocionante leerte lo bien que describes las emociones que se sienten, sobre todo aquella en donde "abrazas a tu hijo Benjamin y pareces sentir una lágrima por tu cara" |
|
Posteado por: manuel espinoza 21/10/2009 16:48 [ N° 2 ] |
Sergio muy buen relato, me hizo recordar mayo del 2008, cuando por primera vez me acompañó mi hijo en la maratón de Edimburgo, y al llegar yo a la meta obviamente media hora después de hijo, nos abrazamos y lo ví tan feliz, que me hizo pensar la felicidad es por haber terminado su primera maratón o por el hecho de que su padre seguía vivo, pero igual es un momento inolvidable que imagino tu también atesorarás por siempre. |
|
Posteado por: M.Tremolini L. 21/10/2009 17:02 [ N° 3 ] |
Estimado Sergio, |
|
Posteado por: Scherezada 21/10/2009 17:23 [ N° 4 ] |
Estimado Sergio:Maravilloso tu relato,es emocionante leerlo,yo tambien espero algun dia correr junto a mi hija,muchas felicitaciones y abrazos para los dos. |
|
Posteado por: Jorge Duran 21/10/2009 19:15 [ N° 5 ] |
Tengo unos amigos que siempre salen con la chiva peluda de ir a pescar,,,llegan al rio y se dedican a hacerse un espectaclar asado y meta vinito y traguelis de todo tipo...Me tinca que estos *corredores de salon* que van al Extranjero..jamas corrieron aca en Santiago ni e ninguin lado de Chile..pero van al Usa a correr ??? jajaja es p'a la risa a lo que llega la imaginacion para las chiuvas peludas....felicitaciones por el ingenio |
|
Posteado por: Ricardo Santelices S 22/10/2009 12:20 [ N° 6 ] |
señor Sergio, muy bonitas su historia. |
|
Posteado por: Fernando Musso Guerrero 23/10/2009 08:20 [ N° 7 ] |
Estimado Sergio: Ya lo han dicho casi todos, NOTABLE RELATO!! Un abrazo, |
|
Posteado por: Benjamín Mujica 23/10/2009 11:47 [ N° 8 ] |
Ya son varios los que están de acuerdo en que correr una maratón con un hijo, tiene un valor agregado. La verdad es que no lo sé y tampoco me lo imagino, pero escribí aquí para mostrar la otra cara de la moneda y contarles que correr con mi papá y más aun debutar con él, fue una muy buena y bonita experiencia y creo tiene un valor agregado igual o mayor que el de correr con un hijo. PD: Señor Duran; lo importante es disfrutar. Ya sea aquí o en el extranjero. Yo Disfruté! |
|
Posteado por: Gerardo Hurtado 23/10/2009 15:30 [ N° 9 ] |
Grande Queco, mis felecitaciones para ti y Benja otro gran logro, |
|
Posteado por: Hernán 23/10/2009 17:44 [ N° 10 ] |
Espero vaya bien tu recuperación Benja y te felicito de nuevo por haberte atrevido a conocer el monstruo por dentro y de paso entender porqué este cuento nos apasiona tanto. |
|
Posteado por: Gonzalo Farías V 24/10/2009 20:43 [ N° 11 ] |
Para quienes corremos soñando con llegar algún día a una maratón estas son historias muy entretenidas que ayudan para seguir peleando contra el cansancio. |
|
Posteado por: Luisa Rivas D. 25/10/2009 18:31 [ N° 12 ] |
Quiero Felicitar a Benjamin Mujica que gano esta dura batalla correr 42 kilometro con una lesion...su primera maraton, ... Twin Cities una maraton dificil con pendientes en todo su trayecto que te dejan adolorido pero feliz de terminar alli en la meta una prueba exigente que requiere disciplina , esfuerzo y perseverancia. P.D. Sr Duran, lo invito a correr. |
|
Posteado por: Günther Valenzuela 27/10/2009 01:14 [ N° 13 ] |
Gracias Sr Mujica por compartir con nosotros tan bellas experiencias. Siempre leo con deleite sus columnas, para aprender y también para animarme a ir por más. Hace poco hice mi primera maratón, pero entrenando; claro que en un lugar harto más cercano ( parque metropolitano y el circuito Mizuno de Vitacura, del cual supe gracias a Ud) y con un tiempo que ni siquiera me atrevo a decir. También es gratificante leer los comentarios "en buena" ( de los cuales también he aprendidio mucho); y para los otros, sólo un consejo: salir a correr. |
|
Posteado por: Aldo Ahumada 27/10/2009 18:50 [ N° 14 ] |
Estimado Sergio: |
|
Posteado por: Boris Henriquez Fuentes 27/10/2009 21:00 [ N° 15 ] |
Grande Sr. Mujica, nuevamente le doy las gracias por permitirme conocer el mundo del runner, inolvidable recuerdo la maraton de Washington D.C., correr fortalece el cuerpo y alma,todas sus palabras estan llenas de sabiduria, un fuerte abrazo de un correcaminos sin limites. Felicitaciones a Benjamin. |
|
Posteado por: Pedro Justiniano 09/11/2009 16:05 [ N° 16 ] |
Sergio, que bien transmites la emoción de una maratón y sobretodo, la alegría de correr con un hijo. |
|
Posteado por: Pedro Leyton Rodriguez 09/11/2009 19:03 [ N° 17 ] |
|
| Do | Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sa |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | |
| 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 |
| 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 |
| 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 |
| 28 | 29 | 30 | 31 |