Rodrigo Fica
Montañista


Rodrigo Fica
En sugerir no hay engaño (Estrecho de Nuestros Sueños XII)

Como ya fue latamente explicado antes, la estructura antártica nacional está obsoleta. Con énfasis que nos hacen jugar con reglas que no hacen más que aumentar la brecha con los países desarrollados y que nos han dejado en una desmedrada situación, la cual, además, no es conocida por la opinión pública.

Si queremos cambiar, debemos cambiar. Decisiones complejas pues deben alterar el sentido de la marea y no hacer más de lo mismo, que se revelaría tan inútil como seguir queriendo clavar el mismo tornillo de antes pero ahora con un alicate más grande. A continuación una lista corta de las cosas que más o menos dichos cambios deberían significar.

Primero, que reorganizar la institucionalidad antártica significa sí o sí crear un nuevo organismo que abarque todo lo que ya existe y a la cual se le agregue lo que ella no supo manejar: velar por los intereses globales de Chile en Antártica (algo que, aunque les parezca increíble, no es desempeñada por INACH o las Fuerzas Armadas). Eso significa determinar las políticas macro, avalar y financiar las líneas de acción nacionales y hacer cumplir lo que debe hacerse mediante normas adecuadas, inteligentes y viables. Esta institución debe ser técnica, sin cargos de confianza y con funcionarios que no sean parte del servicio público.

Segundo, hacer entender que Antártica es un continente salvaje, inherente en ella palabras como exageración, exploración y extremos, las cuales sólo pueden entenderse del todo cuando se tiene experiencia de campo. Eso significa que quienes integren dicha nueva organización nacional deben ser personas que, más allá de sus cualidades intelectuales o de gestión, deben tener experiencia en el terreno. Única manera de asegurarnos que nunca pierdan conexión con el medio y eviten justo lo que ocurre ahora, que nuestros líderes antárticos han llegado a ser “expertos” por tan sólo participar en cuanto congreso se realice. Es decir, mucha teoría, mucha diplomacia, poca realidad. Yendo tarde, mal y nunca, e intentando regular el asunto desde dos mil kilómetros de distancia, siguen haciendo comparaciones con el pasado nuestro y no con el inquietante presente, entregando diagnósticos equivocados y sin saber que no saben. Lo que no sería un problema si no fuera porque, llegada la hora de la toma de decisiones, son ellos los consultados.

Sigamos. El tercer punto es que es necesario ampliar los conductos formales para que se pueda incorporar a todos los chilenos en la cuestión antártica. La que existe hoy, útil hace 30 años, es sólo para científicos, soldados y burócratas. Los primeros justificados puesto que ensanchan el conocimiento humano, los segundos para cuidar a los primeros, los terceros para darse un gusto. Cualquier otro tipo de individuo, en los hechos, sencillamente no tiene cabida. Estos canales regulares a construir deberían tener como objetivo la generación y desarrollo de verdaderos expertos en terreno, los cuales, a pesar de lo que la propaganda dice, no tenemos. Me refiero a pilotos, marinos, arquitectos, meteorólogos, urbanistas, deportistas... Chilenos todos. Sin ellos, jamás habrá cariño, dominio u ocupación de Antártica por nuestro país.

Cuarto, sacar provecho al máximo de la única ventaja comparativa que tenemos en la temática antártica: nuestra cercanía. Postura que debiera, entre otras cosas, enfocarse en ayudar a que todas las iniciativas alcancen físicamente el continente. Sólo de esa manera podremos contrapesar el evidente poderío económico-social de nuestros competidores directos: EE.UU., Inglaterra, Noruega, Francia y Rusia (por nombrar a algunas). Y ojo, que este factor será cada día más importante debido al sostenido incremento en el precio del petróleo (que incide en el costo del transporte).

Quinto (y ya esto empieza a parecer manifiesto político), que a esta organización antártica le debe estar absolutamente prohibido presentar proyectos propios, actitud que es un verdadero cáncer en INACH y las Fuerzas Armadas, puestos que estas instituciones, al hacerlo, sin querer terminan en el largo plazo privilegiando sus propias iniciativas. Lógico, entendible, mas equivocado. Ya que, si bien son medidas que pueden tener sentido para ellas, no necesariamente lo son para el país que cobija precisamente a dichas organizaciones.

Sexto y último (por ahora), sacar la función de transportista antártico de las Fuerzas Armadas. Antes que les dé cortocircuito mental, escuchen. Estamos tan acostumbrados a que éstos últimos lo hagan que damos por descontado que debe ser así. Pero hoy en día otros países no están funcionando de esta manera, habiendo separado las partidas presupuestarias respectivas y, con ello, potenciando cada una de ellas según sus propios objetivos. Es más, Chile mismo desde hace un buen tiempo envía regularmente grupos "oficiales" a Antártica que no han sido transportados por las FF.AA. (ya sea porque no querían o no podían).

Por supuesto tengo en carpeta muchas otras sugerencias pero creo que con las anteriores ya se pueden hacer una idea de más o menos de lo que habría que hacer.

Aprovecho también de advertir que, a pesar de lo que mis irónicas palabras a veces pueden dejar traslucir, todo lo que he dicho no son argumentos que ataquen o vayan en contra de la ciencia, sino nada más que colocarla en su rol. En estos tiempos, con los escasos recursos que Chile les da, intentamos pedirles a los científicos que no sólo hagan ciencia, y de la buena, sino que además realicen soberanía y luego, así casi como un subproducto mágico, que sus actividades generen expertos que hagan patria y difusión. Es mucho pedir... Y como tampoco ha funcionado, mejor separar aguas.

Palabras que se aplican claramente a INACH. Muchos piensan, y hasta hace poco yo me incluía, que esta institución es precisamente lo que yo sugiero crear. Pero, error; no es así. El desvelo principal de INACH es la Ciencia Antártica. Claro, actividades de difusión, con fotos en la prensa mostrando el rompehielos Oscar Viel, mientras Cancillería e INACH anuncian y proclaman, dan la impresión que están a cargo del tema como un todo. Que son quienes tienen la perspectiva, visión y conocimientos necesarios para llevar a nuestro país al domino antártico... Puro bluff, pura imagen. Que INACH se siga preocupando del desarrollo de la ciencia en Antártica, mientras nosotros trataremos de hacer Antártica cada día más nuestra.

Allá afuera hay una fiesta donde se decide el futuro de la única área libre que queda en el planeta, una que es del tamaño de Australia. Fiesta que está en su apogeo, con todos bailando y preparándose para quedarse con el mejor lugar cuando la música pare.

Chile, aunque vestido para la ocasión, sigue en la puerta. Esperando...

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2 Comentarios publicados
Posteado por:
Gabriel Astaburuaga Salinas
20/11/2008 15:05
[ N° 1 ]

Señor Fica:

He seguido con atención sus artículos. Alabo la oportunidad que la editorial de La Segunda da a personas sin formación periodística, para que viertan sus opiniones. Pero, lamentablemente debo decir que vuestras notas han ido cayendo tanto en calidad lingûística, como en profundidad y objetividad.
Si bien en un principio yo había encontrado cierta razón en sus dichos, creo que crecientemente se ha ido tornando en un ataque visceral y resentido a las estructuras. He cubierto, como periodista, muchos años de actividad antártica chilena desde EEUU, y nunca, jamás, el tema antártico había estado tan en la palestra como hoy. Tuve la oportunidad de ir a la final de la Feria Antártica Escolar, realizada hace unos días en Punta Arenas, y se ha confirmado mi impresión previa, la ciencia es el camino por el cual Chile mantendrá sus derechos antárticos. Claudio Bunster lo dijo en la charla inaugural: "asistimos a una era dorada" en la relación de Chile con la Antártica.
Ayudemos a instituciones como INACH, la de estos días, no la de hace 10 años (anulada y devaluada), a fortalecer la ciencia en el continente de nuestro futuro. Si usted, señor Fica, quiere fortalecer el turismo, muy bien, pero deje de enlodar una institución que durante los últimos 5 años ha dado una gran lucha por posicionar el tema en la agenda de políticos, científicos y del chileno medio.

Posteado por:
Uroborus
20/11/2008 15:10
[ N° 2 ]

Para creerse mesías, por lo menos hay que ser coherente y tener buena ortografía y gramática...

Después, olvidarse de las burdas autoreferencias como:
-Por supuesto tengo en carpeta muchas otras sugerencias pero creo que con las anteriores ya se pueden hacer una idea de más o menos de lo que habría que hacer.-

Vamos de mal en peor, no?

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