Rodrigo Fica
Montañista


Rodrigo Fica
La Urgencia de lo Importante (Estrecho de Nuestros Sueños XI)

El hipotético pero real ejemplo de la columna anterior, el fracaso del proyecto "Infinito Chile", evidentemente fue descrito en forma resumida. Para no aburrir. Pero en realidad la historia continuaba.

Porque cuando se les dejó abajo del avión, junto con las disculpas del caso, también les dijeron que lo ocurrido era pura mala suerte, que por favor no se desilusionaran y que tuvieran paciencia, puesto que desde ya la Fuerza Aérea se comprometía a llevarlos el próximo año.

Creo que ustedes podrán entender el costo en tiempo y dinero, por no hablar de motivación, que significa re-agendar un proyecto complejo, donde es necesario coordinar los ánimos de múltiples actores y reacomodar la vida misma de los involucrados, así es que no es necesario que yo lo describa aquí. Pero que es un parto, lo es. Y por cesárea. Con epidural y forceps. A pesar de lo cual, aún así el 99% de los que se quedan "abajo" lo vuelve a intentar (demostrando con ello una pasión por Antártica merecedora de mejor suerte).

Así, se embarcan una vez más en el proyecto y realizan ingentes esfuerzos para que continúe activo por 1 año más. Dejan de trabajar, se dejan barba, comienzan a fumar marihuana... ¿Y saben lo que pasa al final? Que al llegar a esa misma última semana antes de partir, la historia se repite. De nuevo los dejan afuera del avión; de nuevo los invitan a hacerlo en un año más. Y así. Rip "Infinito Chile".

Que si el primer año el problema había sido un generador en mal estado, el segundo podría ser porque se necesitaba enviar un tractor. O una lancha. O materiales de construcción. Da lo mismo lo que fuese. Lo relevante es que siempre va a estar ocurriendo una emergencia que echa por la borda todo.

¿Y saben que demuestra esto?

Que hay una falla estructural. Que el impedimento que tiene la población nacional para involucrarse o ir a Antártica es real y no es producto de la mala suerte, sino que sistémica. Fruto de un proceso que es tan frágil y que está tan al límite de sus capacidades (para las exigencias actuales) que lo "normal" es que siempre algo falle; que siempre haya urgencias. Situación que desincentiva planificar porque, ¿para qué hacerlo?

Y hay más. Como ocurren tantos imprevistos, sin querer, el resolverlos se transforma en una medida de "éxito", con un paradigma del tipo "somos exitosos porque resolvemos todas las urgencias", cuando quizás lo correcto hubiese sido que esas urgencias no hubiesen ocurrido nunca.

De lo cual se deriva otro gran, gran problema. Se supone que éstas, las "urgencias", debieran ser esporádicas, pero al ser un continuo terminan por dominar los procesos y hacen perder la perspectiva. Cuando lo urgente domina, no hay control, no hay raciocinio, no hay análisis. Sólo reacción. Que se transforma en una trampa, ya que, cómo es obvio que las urgencias deben ser resueltas sí o sí para que las cosas sigan funcionando, al final consumen los recursos y no dejan nada al otro término de la ecuación, lo importante, aquello que se supone que es lo que queremos realmente hacer.

Dicho en coa para que me entiendan. Esto es exactamente igual a lo que ocurre con nuestra vida diaria. Debemos pagar nuestras cuentas mes a mes (lo urgente), pero si empleáramos todo nuestro tiempo sólo en eso, no tendríamos la visión necesaria para, por ejemplo, planificar en cuál colegio o universidad vamos a poner a nuestros hijos. O dónde pretendemos vivir de aquí a 10 años más.

Déjenme agregar que esta virtud de enfocarse en lo importante (que incluye por supuesto no perder de vista lo urgente) es la que definitivamente nos entrega el dominio sobre nuestras vidas y no nos hace meras vacas que defecan dinero. Incluso, extendiéndolo a la sociedad, aquellas comunidades que logran despegarse de las urgencias y pueden dedicar parte relevante de su tiempo a determinar lo que les es importante, no sólo logran algo de control sobre sí mismas, tratando de dirigirse hacia donde quieren ir, sino que además tendrán una mayor probabilidad de desarrollarse, surgir y, en suma, de ser comunidades más plenas.

Esta disyuntiva, lo urgente versus lo importante, es un mal bien conocido y una característica que explica muy bien la mediocridad nacional en muchas áreas, siendo la política antártica nacional sólo un ejemplo más. Ahí, en Antártica, lo único que ahora está haciendo Chile es apagar incendios, cuando al lado nuestro hay naciones que han logrado las holguras necesarias para pasar a una segunda fase. Recuerden, nos guste o no, Antártica es el premio de una competencia abierta, cuyas reglas no están del todo claras y que al final será de aquellos países que, no importando los problemas o carencias que hayan tenido, hayan hecho más por ella.

Y, para ir terminando hoy, al primero que venga a decirme que nuestra desmedrada situación se debe a la falta de recursos económicos, le diré que eso es mentira. El dinero, o su falta, es nada más que la excusa de los limitados. Una justificación cómoda que todo puede explicar. ¿No tenemos más barcos? Es por falta de dinero. ¿No tenemos mejor educación? Es por falta de dinero. ¿No tenemos felicidad? ¿Por falta de dinero?

¿Y que hay de esto? Talento. Visión. Disciplina. Creatividad. Esfuerzo. ¿No importan? ¿No logran quebrar el círculo? ¿No traen riqueza, desarrollo e iluminación?

Decir "esto es así porque falta dinero" es tentadora excusa para cruzarse de brazos y no hacer nada. Precisamente lo que no hacen muchos jefes de familia, quienes quizás no tengan los recursos necesario para proveer bien a sus seres queridos, pero no por eso van a sentarse en una silla y repetir ad-nauseam que el dinero es el problema, que la vida es así y que ya nada se puede hacer. Lo contrario, van a luchar por surgir, trabajando más, sí, pero también apelando a su ingenio, a su talento o a su perseverancia.

Me fui en la volada. Cable a tierra: esto lo comento porque es evidente que el INACH, las Fuerzas Armadas y otras organizaciones asociadas con la temática antártica en Chile no tienen los recursos necesarios para implementar Utopía.

Pero ¿saben algo? Nunca los tendrán. Nunca será suficiente. Siempre el dinero faltará. Así es que dejémonos de alegar por su escasez (que es lo urgente) y veamos qué rediablos vamos a hacer (que es lo importante).

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4 Comentarios publicados
Posteado por:
Luis Guerra montañez de corazon
05/11/2008 16:33
[ N° 1 ]

Permitame discrepar,dinero siempre hay,tambien sabemos lo que tenemos que hacer (por muchos años se estudio), lo que no hay es voluntad en algunos sectores,esas son las puertas que hay que abrir.
ideal seria con nombres y apellidos para la historia.

Posteado por:
Sancho Panza
05/11/2008 20:42
[ N° 2 ]

"Y, para ir terminando hoy, al primero que venga a decirme que nuestra desmedrada situación se debe a la falta de recursos económicos, le diré que eso es mentira..."

JA JA JA...

Quién será el iluminado que seleccione que sueños van a la Antàrtida...Tu? Pues tu juicio parece infalible, no? Sabías que esta semana se celebra el día de la antártida chilena?...no importa, pues según tú, seguramente serán saludos a la bandera.

Este ha sido el más infantil de la serie de artículos...espero más de tí.

Posteado por:
Alex Lagos
06/11/2008 00:21
[ N° 3 ]

hermosas palabras, yo soy un luchador que sin recursos economicos y que con puro ingenio y corazon logro terminar sus estudios y desarrollarse plenamente en lo que siempre quizo hacer.
Amigo Fica no deje que la rabia le impida soñar y que al igual que el dinero las barreras del transporte no se transformen en un impedimento para lograr sus sueños.
Un abrazo a la distancia de un hombre de montaña como usted.

Posteado por:
Uroborus
20/11/2008 15:12
[ N° 4 ]

Creo que la altura te mató algunas neuronas, o te llenó de nubes la cabeza...

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