Rodrigo Fica
Montañista


Rodrigo Fica
Invitado de Piedra (Estrecho de Nuestros Sueños VII)

Afirmar que el Turismo es LA herramienta del siglo XXI para ejercer soberanía en Antártica, conlleva admitir que estamos usando dicha palabra en su más amplia expresión.

Una como la usada por la World Tourism Organization (agencia dependiente de las Naciones Unidas), la cual afirma que Turismo son todas "las actividades de personas viajando y permaneciendo en lugares fuera de su ambiente habitual, por no más de un año, por placer, negocio u otros propósitos".


Definición utilizada por mí a propósito, puesto que parte importante de quienes hoy están yendo a Antártica no tienen nada que ver con esa caricatura del turista tonto, vestido con guayabera y gorro altiplánico, sino que con sujetos de carácter y aspiraciones extraordinarias. Virtudes necesarias para poder sobrellevar un continente que, no lo olviden, posee un clima extremo y cuyas condiciones geográficas moldean la forma de cómo se visita y habita en Antártica, situación que explica muy bien por qué fue que el montañismo se convirtió en el más importante tipo de turismo que allí se realiza.


El montañismo brinda a quienes lo practican una oportunidad de desarrollar habilidades especiales que, tiempo después, son útiles para dar sustento y apoyar la permanencia humana en el continente blanco. Debido al frío, los glaciares, la lejanía y la presión sicológica, quienes se desenvuelven en ambientes polares (ya sea por ciencia, soberanía o deporte) deben ser individuos que sean asistidos, tengan entrenamiento o sean derechamente montañistas. De la misma manera que si, por ejemplo, estuviéramos colonizando Marte, quienes fuesen, más allá de si son biólogos, militares o periodistas, todos ellos en los hechos tendrían que ser astronautas.


Es por eso que, en términos de soberanía, importa mucho la forma cómo un país se relaciona con esta disciplina, puesto que tener la mayor cantidad posible de personas con experiencia de campo, significa que después podrá contar con más y mejores guías, soldados, mecánicos, asesores, pilotos, marinos o, incluso, políticos. Generaciones proactivas formadas con un verdadero conocimiento de lo que significa y es Antártica, lo cual, tarde o temprano, permite construir una política informada, sólida y con visión de futuro.


En el mundo hay casos para todos los gustos con respecto a cómo se ha dado esta relación con el montañismo. El líder mundial, EE.UU., tiene un comportamiento marcado por el pragmatismo. Por ejemplo, cuando se dio cuenta de la importancia mediática y política que tenía lograr el primer ascenso del Vinson, la montaña más alta de Antártica (
4.893 m), no trepidó en asociarse al American Alpine Club y organizar, en la temporada 66-67, una potente expedición a la cordillera Centinela que tuvo éxito y que demostró al mundo la calidad de las operaciones que estaban llevando a cabo. Sin embargo, poco después tal enfoque cambió en 180 grados, al comenzar las instituciones americanas a hacer todo lo posible por desalentar y oponerse a cualquiera otra expedición.


Allá ellos, uno podría decir. Pero el problema está en que tal actitud fue seguida por otros países-tontos-útiles, Chile entre ellos, quienes le siguieron la corriente y cerraron el acceso a Antártica, no organizando ni dejando organizar nada similar. Algo que encuentro inexplicable puesto que Chile (y también Argentina) podrían haber utilizado la evidente cercanía geográfica para haber explorado completamente el continente (hombres y logística había). Es más, de habérselo propuesto, nuestro país podría perfectamente haber ascendido el Vinson antes que los EE.UU., una montaña que es clave puesto que está ubicada en un terreno que es sólo reclamado por Chile. Pero, claro, para pensar así, en grande, se requiere de un país con imaginación y coraje.


Las razones por las cuales los estadounidenses no apoyaran más estas iniciativas, y pasaran derechamente a desalentarlas, se sustentaron en la importancia de la conservación del medio ambiente y, más relevante aún, en la preocupación acerca de la seguridad de los operativos. Si cualquier equipo que iba a Antártica recibía apoyo oficial, decían ellos, era esperable que un porcentaje de los anteriores requeriría rescate, lo cual eventualmente terminaría por distraer los ya escasos recursos destinados a la ciencia.


Esta preocupación era y es válida, y es un problema que cualquier política antártica debe considerar (algo que pretendo abordar más adelante). Pero conceder que existe este problema, no significa ir a dar a la trampa en la que caen los burócratas, quienes ante el temor de que ocurran los accidentes, terminan por imponer la torpe política de "lo peligroso se prohibe". Al hacerlo no hacen más que dispararse en el pie ellos mismos, alejando de Antártica a los mejores elementos y debilitando así los intereses de los países a los cuales se suponen se deben.


La situación anterior fue replicada casi sin excepción. Salvo el Reino Unido, quien tuvo un enfoque que, en mi opinión, Chile debió haber copiado hace mucho. Los británicos dieron prioridad a la ciencia y la presencia humana, pero toleraron que esa misma logística fuera usada por y para actividades "recreacionales". Eso permitió que durante las décadas de los 70 y 80, se formaran gratis varias generaciones de especialistas en terreno que, años después, se incorporarían o ayudarían a las instituciones o industrias británicas polares.


Estoy consciente que esta discusión parece ser muy teórica, como si no tuviera una aplicación concreta. Pero, créanme, las tiene. Véanlo de otra manera; si tuvieran ustedes que contratar a alguien para que llevara a sus hijos a un paseo a los glaciares de la isla Livingston. ¿A quien contratarían? ¿A un guía formado por Sernatur en Reñaca, con 33 diplomas a cuestas? ¿O a un británico que ha estado visitando Antártica desde hace 20 años?


O vean lo que está pasando con la toponimia. Si esas montañas de la Cordillera Centinela a las que hacía referencia antes hubieran sido ascendidas por chilenos, tendrían nombres como Neruda, Mistral o, si gustan, El Cuchuflí. Pero, ¿saben cómo se llaman? Apunten: Shinn, Tyree, Craddock, Anderson, Epperly, Gardner, Rutford, Ryan, Shear, Morris, Silverstein, Corbet, Clinch... Y el Vinson se llama así en honor al congresista Carl G. Vinson, del estado de Georgia, EE.UU., quien tuvo gran rol en la política norteamericana desde la década del 30 para apoyar sistemáticamente la exploración antártica.

Esta simple noción, que en Antártica el montañismo es importante, cuesta de explicar en Chile porque, a pesar que repetimos majaderamente que nuestro país es de mar y cordillera, en realidad no somos más que un pueblo de valle, que es donde vivimos y nos realizamos. No es algo malo, no lo estoy criticando, tan solo constatar cómo es que somos.

El montañismo es una disciplina marginal, sin prensa  especializada, sin desarrollo y sin poder de influencia. Algo visto por el resto como inocuo, si es que no derechamente estúpido. Así es que decir que es EL instrumento que nos va quedando para apuntalar los derechos soberanos que Chile quiere establecer en Antártica... es herejía pura.


Seguimos creyendo que para hacer presencia es mucho más importante darle espacio dentro de un avión de transporte a un bulldozer, en vez de entregárselo a un hipotético grupo de tres universitarios que deseen ir a subir un pico remoto en la tierra de Palmer.


Cuando son estos invitados de piedra quienes realmente están llevando tierra chilena lejos. Allá donde el sol nunca se pone.

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6 Comentarios publicados
Posteado por:
www.Surdeamerica.com Gonzalo Jara
12/09/2008 12:30
[ N° 1 ]

Alguna vez caminando por una feria libre, me tope con el clasico vendedor de peliculas ese que te vende desde el fome Luis Miguel, hasta el increible Chavo del Ocho, pasando por Iron maiden, los charchaleros y vi uno qu ellamo mi atencion "Exploracion Antartica" uno de los mejores lucasos que he gastado en mi vida y mas que sean o no sean gringos, chinos, japoneses, Tucumanes, me llamo mucho la atencion la garra que tenian estos no Chilenos y no Argentinos, pa estar meses y meses en el pueblo ese Blanco por todos lados y que muchas veces no llega ni el sol.
Si ese documental y muchos mas que deben ya estar vigentes se los mostraran a los niños jovenes y adultos, te juro que mas de uno se enamora del Continente Blanco o por lo menos sabe donde queda.

Buen Blog, alegria y bendiciones para los que pasen.

www.Surdeamerica.com

Posteado por:
Héctor
12/09/2008 20:52
[ N° 2 ]

Cuál es tu opinión de la Feach??
Héctor

Posteado por:
Jaimito
15/09/2008 00:38
[ N° 3 ]

Muy bueno su articulo Sr Fica, pero por qué Ud. no postulo a director del INACH (en el caso de que no lo haya hecho), ya que la primera "llamada" fue desierta, y a final de cuentas el Sr. Retamales(como el de los venegas) quedo nuevamente como director, es todo este mal manejo sobre temas antarticos seguiga igual. Seria bueno que pudiese plasmar todas estas ideas y que no queden como tema de debate y ocupando memoria en algun servidor.

Posteado por:
Juan Andrés Ventura-Juncá
15/09/2008 16:45
[ N° 4 ]

Muy buen artículo Rodrigo, pero sabes, yo me doy por vencido. Chile es maravilloso, el problema es que está lleno de chilenos (era que no). No solo no aprovechamos lo que tenemos, sino que lo destruimos, lo ensuciamos o lo vendemos a intereses extranjeros para atraer capital, supuestamente, las pinzas !!
En 50 años más cuando el tema del agua sea una real necesidad para la supervivencia, nos van a quitar la Antártica en un dos por tres y seguramente los argentinos ya se habrán apropiado de los campos de hielo. El turismo en Chile, hecho por chilenos y para chilenos se limita a paseito por los cerros de Valparaíso y los museos que dan pena. El verdadero turismo de nuestro país está en manos de operadores extranjeros y es para extranjeros, ya que son ellos quienes mejor lo aprecian.

Saludos a la Pati.

The Flowers Team

Posteado por:
Gabriel
17/09/2008 10:37
[ N° 5 ]

¿Alguien sabe que existen dos montañas en la cordillera Centinela con nombre de los chilenos que las subieron? ESta nomenclatura se le dio hace apenas 2 años por ascensiones que realizaron hace 3 años atrás. "Rada Peak" (por Camilo Rada) y "Bugueño Pinnacle" (por Manuel Bugueño.
Estas ascensiones fueron realizada trabajando para una expedicion de caracter cientifico financiada y organizada por The Omega Foundation (EEUU).

Posteado por:
Patty Soto
17/09/2008 13:50
[ N° 6 ]

Sabían ustedes que Omega Foundation abrio sus puertas a los chilenos gracias al autor de estos artículos, quién fue el primer chileno en participar y dar la opción a otros chilenos??
Pero como ven... no es suficiente. Yo también he estado allí y también le he abierto las puertas a otros chilenos,,, pero me pregunto si sabrán hacer honor a este privilegio y por otro lado, aún falta mucho... Antártica como otras cosas tienen prioridad cero. No le da más votos al gobierno de turno y el mañana??? como ven??? no interesa... total, muchos de los que toman decisiones hoy, ni siquiera estarán...

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