Adolfo Dell' Orto Selman


Adolfo Dell' Orto Selman
¿Avalanchas? No pasa ná… ¡démosle!

Hace un par de semanas fuimos testigos de una trágica noticia proveniente de Pakistán, en el cordón montañoso del Karakorum, vecino de los Himlayas.

Fue exactamente el 3 de agosto cuando un grupo compuesto por 25 personas aprox. intentaba la cumbre del Chogori —más conocido como K2, la segunda montaña más alta del planeta con 8.611 mts de altitud— fue alcanzado por un desprendimiento de hielo que provocó una gran avalancha, por sobre los 8.450 mts.  Este deslizamiento arrastró a algunos escaladores montaña abajo y cortó una cuerda instalada previamente por éstos donde se fijan y pueden ascender y descender de manera segura. El resto de los montañistas trató de bajar —algunos con éxito—, mientras la gran mayoría quedó atrapado en un punto sin retorno. El desenlace tuvo un trágico resultado: 12 fallecidos, en la peor tragedia en esta montaña desde 1996, cuando el mismo número de personas perdió la vida por congelamiento.

Este incidente ocurrió en la zona denominada Bottleneck (cuello de botella), enclave donde —como el nombre lo indica—, se estrecha el paso siendo un atochadero al inicio y final de éste. Atochadero porque ese día se concentró una cantidad inusual de gente que intentaba pisar la cima de este grandote y debían esperar su turno de paso, debido a la gran afluencia de montañeros. Muchos de ellos, por vez primera.


Y no precisamente por gente con una amplia experiencia: muchos eran clientes guiados por profesionales que ofrecen ascensos a estas montañas
como quien guía en el Plomo. A ver, tampoco se trata de gente inexperta, pero está dentro de un grupo que sigue las órdenes de un jefe de ascenso, por lo que sus decisiones se restringen o adaptan —en ocasiones forzadamente— a las determinaciones que adopta éste y el resto de grupo. Pero en fin, esto último es sólo un comentario al margen.


Chile
es un país eminentemente montañoso y de muy fácil acceso. En Santiago, basta con subirse al auto temprano, partir rumbo a los centros de esquíes y comenzar desde la Parva a caminar raudamente en dirección al cerro Leonera, donde los más rapiditos alcanzan su cumbre de casi 5000 mts en algunas horas. Es decir, por el día. Y ahí, en el patio de atrás de Santiago.


¿Qué quiero decir con esto? Que es efectivamente posible internarse cordillera adentro sin poseer gran experiencia y sin
tanta traba (ehmm, bueno, en la medida que no te encuentres con mineras y empresas de agua, gas y luz que prohíben la la entrada incluso en los pasos legalmente permitidos).

Voviendo al tema, las avalanchas no son propias de películas, noticias ni videos en Youtube. Pasan en todos lados y acá no es la excepción. Es cierto que en Chile no se practica tanto montañismo invernal como para verlas frecuentemente. Pero de que caen, caen.

En Los Alpes, por ejemplo, mucha gente muere al año devoradas por estas enorme masas de nieve que arrasan con todo a su paso, en su gran mayoría esquiadores fuera de pista, que ven en las recientementes nevadas laderas un deleite para practicar descenso, pero donde claramente están pidiendo a gritos provocar un alud.


Con este ejemplito, es bueno saber que acá no es masiva la actividad, pero el porcentaje de gente que sale con la que se accidenta no es proporcional. Por cuidados, por experiencia, por suerte, etc.

Como sea, al punto que quiero llegar es que aquí se genera un factor que está implícito en todas las actividades que suponen algún riesgo: el factor de lo no sucedido. ¿Cómo así? Tal cual. Ejemplo: si uno sale al cerro y cruza transversalmente una pendiente cargada de nieve recién caída, de 40º de inclinación sostenido, completamente asoleada y sin ningún anclaje natural (rocas, árboles) que actúe de freno lo más probable es que se pierda la estabilidad del manto nivoso con nuestro andar y chao, porque están dadas todas las condiciones para desencadenar una avalancha. ¿Pero qué ocurre si no pasa nada? Ese el “problema”.


De seguro fue mucha suerte, pero nuestra experiencia en este tipo de terrenos y condiciones nos llevará a regresar a estas laderas con el consiguiente riesgo que supone hacerlo. Pero lo peor es que, al ser consultados por los peligros uno, claro está, evoca la experiencia vivida y,
como fue exitosa, el consejo es simple: “no pasa ná, dale nomás. Yo fui una vez y es piolita”. Y así es como puede quedar la embarrada.


Notable que no haya pasado nada en incursiones previas en esas condiciones, pero claramente no es lo acertado y la suerte fue la prinicipal causante para que nada haya ocurrido. Y en todo orden de cosas dentro de esta actividad (escalada en roca, hielo, travesías invernales, trekkings en altura, etc.).

Y lo que ocurrió en el K2 es algo similar. La montaña se veía segura (o al menos es lo que se creía). La gente avanzaba preocupada sólo de dar el siguiente paso, con la cima entre ceja y ceja —amparada en el buen tiempo reinante—, detrás de los que iban encabezando el grupo, ignorando que el peligro se alzaba directamente sobre sus cabezas. Es como caminar con una guillotina sobre uno esperando que caiga en cualquier minuto (uff, que es fácil ser general después…).


"Las montañas no matan gente. Los montañistas y los hombres podemos morir subiéndolas. Y el montañismo es el arte de sobrevivir en el intento".

"Subimos hasta donde podemos bajar, y sin la posibilidad de caerse". Reinhold Messner, tal vez el más grande montañista de todos los tiempos.

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6 Comentarios publicados
Posteado por:
sergio villegas sanchez
18/08/2008 19:37
[ N° 1 ]

Pablo:
Tener muy en cuenta.......

Posteado por:
Michele
18/08/2008 22:21
[ N° 2 ]

Adolfo,buenísino tu artículo. El domingo pasado fue un maravilloso día soleado después de la tormenta y justamente comentábamos entre un grupo de amigos montañeros que estabamos en el Parque Nacional el Morado, lo fácil y riesgoso que es internarse en una ladera expuesta, a las 12 del día, con una pendiente cargada de nieve con tan sólo 24 horas,sin ningún anclaje como lo estaba haciendo un grupo de personas...uf menos mal no pasó nada!! De regreso a Stgo, era increíble ver cuántas personas y niños jugaban felices en las zonas de caída de material, disfrutando la nieve recién caída ...¿avalanchas? ¿donde?
Gracias por este llamado a la prudencia!!

Posteado por:
tolmar20602hotmail.com
19/08/2008 18:26
[ N° 3 ]

hola ADOLFO, NO NECESARIAMENTE ES SER MONTAÑISTA, PARA MORIR EN LA MONTAÑA,NADA ES PREDECIBLE EN ESTOS ACCIDENTES TE RECUERDO QUE EN CHILE EL AÑO 84 EN LOS LIBERTADORES, MURIERON CERCA DE 27 PERSONAS, Y SIEMPRE SE PENSO QUE EL RODADO DEL INDIO CAIA HACIA UN COSTADO Y NO CAYO SOBRE EL COMPLEJO, NO ES NECESARIOA SER ESPECIASLISTA ANTE ESTA EVENTUALIDAD, YO SI ME SALVE PERO MURIERON 27 PORQUE FUI CARABINERO, DIOS QUIERA QUE NUNCA ESTE EN ESTA SITUACION DEL ESCRITORIO ES FACIL SACAR CONCLUSIONES VICTOR

Posteado por:
Gonzalo F.
25/08/2008 17:24
[ N° 4 ]

Muy buena la última cita

Posteado por:
parapentista
01/09/2008 20:17
[ N° 5 ]

Muy bueno tu artículo que es aplicable a cualquier deporte que implica riesgos. A los parapentistas nos ocurre lo mismo: raramente fallan los materiales de la vela es el criterio y la experiencia que hace que el hombre tome riesgos innecesarios....

Posteado por:
Pepe Mercado
10/09/2008 22:09
[ N° 6 ]

Muy bueno tu articulo, la montaña es maravillosa pero no ajena a riesgos para las personas. Es importante conocer su dinámica para evitar accidentes. Creo que en Chile estamos a años luz en conocimientos y disciplina en montaña, y no me refiero exclusiva,emte a los montañistas, sini tambien a puestos fronterizos y otras instalaciones existentes en estas zonas, con cero estudio o sistemas de monitoreo permanentey para que hablar de avalanchas asistidas o "cornisas cañoneadas" como en Aspewr de Canadá o en zonas de los Alpes. Como dijo un amigo por ahí, Chile es un país de montañas pero no de montañistas, aunque tenemos celebridades pero me sobran dedos de la mano al nombrarlos. Se debiera incorporar en las escuelas modulos de educación sobre la montaña, Chile tiene 4200 Km. de montañas y el placer e interés de conocerlas no es de muchos. Te felicito por tu artículo.

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