Felipe Van de Wyngard
Triatleta
El entrenamiento competitivo de cualquier deporte se basa en un programa que considera varios aspectos, entre otros, los objetivos de rendimiento a corto, mediano y largo plazo, fecha de realización de dichos objetivos, ciclos (macro, micro, meso, etc.), parámetros físicos y fisiológicos de cada deportista, deficiencias y fortalezas técnicas, etc. Todos estos son datos que inciden en la planificación a nivel “macro” del programa de entrenamiento. Una vez que están definidas las directrices generales de lo que se hará, es necesario saber cómo se hará, es decir, cómo se diseñará el día a día del entrenamiento para alcanzar los objetivos del programa. Y dentro del diseño de cada sesión, quizás el concepto más importante a tener en consideración es el tipo de estímulos que se aplican y que éstos concuerden con la parte macro, con la planificación semanal, mensual y anual.
El gran problema de todo esto es que el hombre – y la mujer también – es un animal de costumbre; después de la repetición del mismo estímulo, el cuerpo se acostumbra y adapta, el estímulo se asimila y pierde el efecto deseado. Es por esto que debemos ser muy cuidadosos, tanto en la planificación grande del entrenamiento, como en el día a día. Algo que ocurre comúnmente en los deportistas es que, por distintos motivos, caemos en la rutina de entrenar siempre en el mismo lugar y muchas veces hacer el mismo entrenamiento, el que nos resulta más fácil y causante de que al final del día digamos “qué bien me sentí hoy, ya domino la ruta como quiero”.
En el triatlón es fácil caer en la rutina, en primer lugar, el entrenamiento de natación es por lo general en la misma piscina, en el mismo horario y con los mismos compañeros; en el caso del ciclismo y trote, no hay muchas rutas o circuitos para entrenar, los autos son un peligro, contaminación, hay poco tiempo, etc. También se debe considerar la monotonía y el riesgo de una eventual desmotivación debida a un estímulo que inevitablemente se volverá aburrido. Y resulta que cuando cambias el lugar de entrenamiento te sientes pésimo, no dominas los cambios de terreno y terminas muy agotado; el problema es que esto se replica en la competencia y muchas veces no estás preparado para enfrentar el circuito y la topografía de una carrera, por más que estuvieras “volando” en tu circuito o tu trabajo favorito.
La verdad es que hay muchas opciones para variar un poco y salir de la rutina; en la parte competitiva, ya hemos comentado de acuatlones y duatlones, que te permiten tener alternativas de competición en otoño e invierno (en el caso del duatlón) y también de competir dejando de lado la especialidad que cada deportista tenga más desarrollada – ¡competir en lo que cuesta, no en lo fácil! Además, están las competencias de natación (escolar, federada, master), ciclismo (laboral, federada, MTB) y corridas varias.
Lo mejor es que para el entrenamiento también hay opciones. En la natación tenemos diversos lagos, lagunas y playas cerca de cualquier ciudad importante en Chile, entrenar en aguas abiertas es la mejor forma de practicar exactamente como se competirá y durante la temporada estival lo único que se necesita es ganas, motivación y armar un buen grupo para tener una sesión de entrenamiento al aire libre y un gran “nuevo estímulo”. En el ciclismo también hay alternativas a la ya clásicas sesiones de carretera el fin de semana y rodillo en la semana; se pueden inventar circuitos “urbanos” y técnicos en sectores de poco tráfico y pedalear en caminos de montaña; si estás en Santiago, ir al Cajón del Maipo, un circuito exigente tanto de subida como de bajada y con “repechos” en todo el camino, que te obligan a conocer tu bicicleta y tu forma de pedaleo, pasar cambios permanentemente y aprender “al callo” en qué desarrollo debes pedalear según las condiciones del terreno. En el trote todos manejan las sesiones de fondo y velocidad, pero también son fundamentales las cualidades de fuerza y destreza; un muy buen estímulo son las competencia de ascensión de cerros, una mezcla de treking y trail running (correr por senderos). Si bien en esta época de invierno el clima es más limitante, aun así varias de las alternativas propuestas se pueden realizar.
En definitiva, hay que ser fiel al programa de entrenamiento, respetar cargas y esfuerzos dentro de una curva que se planifica para llevarte al éxito, pero saber identificar las deficiencias que cada uno tiene y que en muchos casos la sesión de costumbre no las mejorará, y tener la visión de que entrenar siempre donde mismo y de la misma forma, te convierten en una especie de “autómata”, cuando sabemos que el deporte no funciona así.
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Posteado por: César Núñez H. 03/07/2008 16:40 [ N° 1 ] |
Felipe, te encuentro razón. Lo que en la mayoría de los casos , creo, es más fácil de hacerlo una monotonía es la Piscina, pues no todos pueden ir a lagos, lagunas, por temores de inseguridad, no todos somos tan diestros ni su fuerte es el agua. Lo de ciclismo es también complicado, pero mas variable, subidas, planos, hay algo donde elegir. Finalmente el trote puede ser más facil no aburrise, pues hay planos, cerros, subidas y formas variadas de obtener salidas más entretenidas. Es muy válido lo que dices. |
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