Adolfo Dell' Orto Selman
Dicen que los importantes logros deportivos no están excentos de complicaciones. Y grandes sustos. A casi un año de haber participado en la expedición chilena que logró la cumbre del Monte Nanga Parbat —8.125 mts, Himalayas de Pakistán—, hay momentos que, lógicamente, se olvidan, pero tras hacer un poco de memoria se evocan fuertes sentimientos de alegría y angustia, entre otros.
Sin entrar mucho en detalles, hay uno que particularmente difícilmente olvide y que hoy me acuerdo con gracia.
Erase una vez, un grupo de montañeros que querían subir un ocho mil, el mentado Nanga Parbat. Era que no, los problemas fueron pan de cada día durante la preparación. Nadie esperaba que fuera simple ni mucho menos, pero creo que se le pasó la mano a Murphy con nosotros. Pero en fin, ya una vez en Pakistán era otro el cuento. Y nuevos problemas.
El asunto es que la agencia que contratamos —y que había atendido a expediciones chilenas previamente— resultó ser más un problema que una ayuda. El permiso para subir el cerro lo conseguimos nosotros después de mucho hinchar, siendo pega de la ellos. ¿Y qué tiene que ver la agencia con lo que viene? Mucho.
Tras conseguir el famoso permiso, decidimos partir, con más de una semana de retraso, hacia Chillas, último pueblo antes de dejar la “civilización”. La agencia no estaba de acuerdo y, luego de poner algunas trabas, accedió. Total que el transporte lo pagamos nosotros (lo que no correspondía) y salimos felices de la vida a enfrentar las 15 horas de viaje por un tortuoso camino (si yo creía que las micros en Stgo. eran peligrosas, los pakistaníes al volante están locos).
No pasaron 3 hrs de viaje cuando nos llaman de la agencia diciendo que no podemos continuar si no pagamos el total de los servicios ¿Cuáles servicios, si aún no llegábamos al cerro? Pero bueno, luego de negociar, pagamos una parte y seguimos el viaje. Grande fue la sorpresa cuando, el día antes de contratar a los casi 60 porteadores, no había plata. Tal cual. Desde Islamabad dieron órdenes de “no pago” a nuestro súper guía, quien se mantuvo fiel a su jefe (lógico), quien era el encargado de cancelar este servicio. Resumen: hicimos todas las averiguaciones y no podíamos hacer giros desde Chile hacia el único banco de este pueblo.
Al día siguiente, y con toda la carga lista y los porteadores esperando, entre mis compañeros (6) no juntábamos ni cerca la plata (de nuestro bolsillo). Con suerte pagábamos 35. Y quedábamos con 0 peso. Y ellos con cara de pocos amigos.
Resolvimos —Alex y este feo— partir al pueblo más cercano —Gilgit—, a 2 hrs de viaje, donde habían más bancos y cajeros. Juntamos todas nuestras tarjetas de crédito (vamos soltando las claves cabritos) y partimos arriba de un lustroso taxi Suzuki Fronte que en cada curva se le iba la cola y no precisamente por la gran velocidad. Partimos con lo puesto (pensando que íbamos y volvíamos), algunas lucas y un salvador teléfono satelital, donde acordamos comunicación cada cierto tiempo.
El resto del grupo, partió con toda la gente cerro arriba —sin ni uno—, hacia la base del Nanga, en un periplo de 3 días de marcha, nerviosos porque si no resultaban los giros, uyuyuy…4 contra 60 (muchos armados y en el fin del mundo).
Al llegar a Gilgit, nos detiene un control policial. Este pueblo es fronterizo con la conflicitiva zona en disputa de Cachemira, por lo que es ultra militarizado, principalmente en los puentes, puntos estratégicos ante cualquier conflicto bélico. Ok, todo bien, hasta que…memoria: Días antes, en el Ministerio de Turismo, nos preguntaron si portábamos GPS o teléfonos satelitales para ascender la montaña antes de entregar el permiso. Fueron clarísimos al señalar que estaba prohibido porque —según ellos—, con estos implementos se puede dirigir una guerra. “No, por supuesto que no, cómo se le ocurre”. Firmamos una carta de compromiso y “ahí tiene su documento, cuídense en el cerro”.
Para los islámicos —y musulmanes en general— mentir es igual de grave que robar…pero bueno, sin estos juguetes se vuelve peligroso el ascenso. Todavía no tengo intenciones de dirigir una guerra.
Volvamos. Control policial y vamos bajándonos por favor. Casi me…muero de susto. Dentro de mi mochila llevaba un botiquín, documentos, unos jugos en sobre, una botella y...el lindo teléfono satelital, que es del porte de los celulares antiguos, tipo ladrillo. Con las piernas temblando pero con cara de aquí no pasa nada, me acerco al oficial.
Saludos respectivos, pasaporte y cuando se disponían a revisarnos las mochilas uno de ellos preguntó de donde éramos. “De Chile”, contesto. “¿Chili, Chili?” Ja Ja Ja, “Tu país es muy picante” (chili=ají)…”y…dónde queda eso? “Uff, lejos. Con suerte quedamos en el planeta”. Fome, pero igual se rió.
Preguntamos por bancos, cajeros, hoteles, tintorerías, el dólar, el IPC, Paul Schaeffer, etc., cualquier cosa para desviar el tema y bueno, entre tanta cháchara se olvidaron de las mochilitas. “Aqui tienen sus papeles”, nos desearon suerte y dijeron lo único que queríamos escuchar: “Sigan”.
No lateo más. Segunda parte y final de este apasionante relato, en dos semanas más.
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Posteado por: Imanol 20/06/2008 15:08 [ N° 1 ] |
simpática la forma de redactar el relato, felicitaciones y espero la 2ª parte |
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Posteado por: Manuel Paredes Dagnino 20/06/2008 15:27 [ N° 2 ] |
Buena la historia; pero deberían publicarla completa. |
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Posteado por: José Quijada Barraza 20/06/2008 15:56 [ N° 3 ] |
Estoy super entretenido con la historia. No soy deportista y menos, practico montañismo, sin embargo me hiciste recordar varias anécdotas, de las que ahora me rio y que viví hace algunos años en Punta Arenas. Gracias. Estoy esperando la segunda parte y final. |
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Posteado por: Patricio Orlando 20/06/2008 16:03 [ N° 4 ] |
Uf, que lata, demasiado interesante para cortar ahi, obligado a permanecer atento y seguir la historia. A todo esto, me imagino que todo salio bien, por algo la historia. |
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Posteado por: Peter 21/06/2008 16:21 [ N° 5 ] |
Oye cuenta cuando te detuvieron por andar con pantalones cortos. jejeje, el telefono satelital si sirvio al menos a mi que me entretuve harto. Un abrazo Adolfo |
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Posteado por: Raúl Oberreuter 23/06/2008 12:12 [ N° 6 ] |
esperaremos la segunda parte antes de comentar... |
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Posteado por: Gabriel 23/06/2008 13:44 [ N° 7 ] |
No puedes dejarme con las ganas de saber!!!!!!Noooooooo |
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Posteado por: Celio 24/06/2008 13:17 [ N° 8 ] |
Buen relato. Esperemos la segunda patita. atte. |
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Posteado por: addison 24/06/2008 15:46 [ N° 9 ] |
Quedé con las ganas de saber que pasó luego, pero en 2 semanas más ni me acordaré de revisar el diario. |
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Posteado por: INYECTOR 24/06/2008 16:45 [ N° 10 ] |
VACUNA |
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Posteado por: HEZUZU 24/06/2008 17:26 [ N° 11 ] |
No he sabido de ninguna expedicion chilena que no haya tenido problemas de plata, logistica, coordinacion, etc. Muy interesante el articulo ojala entregues mas relatos sabrosos para quienes a penas hacemos treking de montaña y cargamos 30 Kg. de equipos para 2 dias que al final no necesitamos. |
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Posteado por: Michele 24/06/2008 17:32 [ N° 12 ] |
El tonto sustito ja!... Ya me imagino todas las anécdotas que vivieron por allá! Super entretenido el relato. |
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Posteado por: Spirit M. 26/06/2008 16:46 [ N° 13 ] |
Ojala sigan realizando viajes al himalaya.. Me gustaría conocer esos lugares, tierras tan extrañas para uno. Otro mundo, otra cultura , otra gente, todo nuevo. Que lata que la historia no llegue a su fin ahora. Pacinecia, para la otra semana!!!! shau! |
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Posteado por: N.D. 27/06/2008 18:13 [ N° 14 ] |
Yo sé lo que sigue....!!!!ja ja ja |
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Posteado por: dolape 27/06/2008 18:40 [ N° 15 ] |
bueno, hasta la próxima entonces... |
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Posteado por: viviana ortega 30/06/2008 00:35 [ N° 16 ] |
veo que te gusta dejar con las ganas...esperaré la próxima semana para ver que sigue... |
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Posteado por: Marco Poblete Martinez 01/07/2008 10:37 [ N° 17 ] |
Es dificl ser montañero y no haber soñado nunca con los Himalayas. Montañas enormes y glaciares descomunales, morrenas interminables y rios salvajes, una locura que cualquier aventurero querria registrar en su memoria. Sin embargo, toda esta fantasia se ve opacada para mi cuando comienzo a leer sobre la maltratada logistica de las expediciones, las relaciones con las autoridades y los porteadores, los clasicos tira y encoge de las lucas que nunca estubieron en los planes. Debe ser una gran lata vivir estas cituaciones tan engorrosas e ¿inevtiables? buena columna, saludos desde el sur. |
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Posteado por: elquina 05/07/2008 21:00 [ N° 18 ] |
me encanta tu columna es bacan volarse con tu historia hasta me creo que voy en el grupo, trata de alargarla pa seguir viajando. saludos |
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Posteado por: Josefina 05/07/2008 23:11 [ N° 19 ] |
Muy buen relato, me encantan los deportes extremos, es mas me declaro una adicta...pero solo a verlos por la “tele”, este cuento esta tan entretenido que estoy dispuesta a leer la segunta parte y final de esta aventura.... |
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Posteado por: pilar 10/07/2008 18:05 [ N° 20 ] |
ke valientes¡¡¡ no hay como estar en su pais ... |
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