Felipe Van de Wyngard
Triatleta
Me encuentro en Des Moines (Iowa, Estados Unidos) para competir este fin de semana en la Copa del Mundo ITU que se realizará en esta ciudad – además, mi última competencia de esta temporada internacional. Des Moines no es una ciudad turística, creo que bastante desconocida en Chile, aunque en los días recientes ha hecho noticia por las graves inundaciones y desborde de ríos y lagos, debidos a las lluvias torrenciales que han caído sobre todo Iowa y algunos estados adyacentes.
Esta Copa del Mundo debe ser hoy por hoy uno de los triatlones más importantes de todo Estados Unidos; durante el fin de semana se realizarán varios eventos: un kids triathlon con 500 niños participando, la competencia age group (categorías por edad) con 2.200 competidores y las competencias Junior, Sub 23 y Elite; además, en la competencia Elite se definirá el tercer integrante, en mujeres y hombres, del equipo estadounidense para Beijing. Pero quizás lo que en definitiva convierte a este triatlón en un mega evento, atractivo para los corredores, el público y la prensa a nivel nacional, es que por segundo año consecutivo la Copa del Mundo reparte el mayor premio en la historia del triatlón mundial, 700.000 dólares (además de un Hummer para ambos ganadores), varias veces más que los premios entregados en cualquier otro evento en este deporte. El triatlón mueve bastantes seguidores y dinero a nivel mundial, pero aun muy por debajo de otros “glamorosos” como el automovilismo, golf, tenis o fútbol, por lo que esta competencia sienta un nuevo precedente en el desarrollo de nuestro deporte.
El que hace posible todo esto es Hy-Vee, una mega cadena de supermercados del centro oeste norteamericano, que es el auspiciador principal por segundo año consecutivo, y quien pone el pozo de dinero. Hy-Vee es una empresa cooperativa – donde los mismos empleados son los dueños – y cuenta con 225 tiendas en 7 estados de Estados Unidos; es realmente una compañía enorme que realiza un permanente esfuerzo por mantenerse cerca de los clientes y de mejorar continuamente su imagen, hace donaciones de beneficencia por varios millones de dólares cada año y su política es de facilitar un estilo de vida sana a sus clientes, lo que lo compromete fuertemente con el deporte. Pero esta columna no se trata de hacer publicidad a Hy-Vee, más bien de destacar lo último que mencionaba, el compromiso de las empresas con el deporte.
Des Moines ha pasado por una difícil situación en los últimos días, con inundaciones en gran parte de la ciudad, lo que obligó a que esta se movilizara para poder superar la emergencia climática; así mismo, el lugar designado para el desarrollo de la competencia tiene algunas zonas inundadas y el lago que albergaría la natación está en serio riesgo de desbordarse, por lo que era necesario cambiar la ubicación; este mismo lago y otros cuerpos de agua en los alrededores de la ciudad tienen además el problema de que los niveles de bacterias aumentaron considerablemente con las lluvias, por lo que era muy arriesgado que más de 2.500 competidores nadaran es dichas aguas. Hace algunos días se había informado que se suspendería la natación para las competencias infantiles y age group, convirtiéndolas en duatlones, y los organizadores y delegados técnicos de la ITU buscaban desesperadamente una ubicación apropiada para poder realizar la natación en la Copa del Mundo, dado lo importante del evento a nivel mundial y, especialmente, a nivel nacional estadounidense – no sería correcto definir el cupo para el equipo Olímpico en un “no-triatlón”. Recién el día de ayer se logró confirmar que el agua está en condiciones aptas para la natación en todas las categorías, lo que le devuelve “el alma al cuerpo” al triatlón. Al igual que en todo evento deportivo de esta magnitud, los organizadores y auspiciadores hacen un importante esfuerzo en llevar a cabo el compromiso adquirido, el que en esta oportunidad ha sido aun mayor debido al cambio de lugar que se tuvo que hacer sin programación previa, y que requirió una respuesta rápida de los organizadores, auspiciadores y de las autoridades de la ciudad. Pero lo que llama la atención es que a la gente de Hy-Vee – según ellos mismo dicen – no le preocupa ni dan importancia a este inesperado percance, sino que tienen el único objetivo de cumplir con el desafío e incluso de que el evento sea “el mejor de todos”.
Es envidiable la fuerza de esta compañía y su compromiso con el deporte, que no sólo es un auspiciador muy potente en sí mismo, sino que además lleva consigo a una serie de marcas que se venden en los supermercados Hy-Vee y que estarán presentes en el triatlón. En lo deportivo, con la natación solucionada, todo promete estar bien encaminado para contar este fin de semana con una competencia de primer nivel.
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Posteado por: Norman Marin 19/06/2008 14:50 [ N° 1 ] |
Es muy comun que las empresas norteamericanas apoyen este tipo de eventos deportivos y logren dar la cantidad necesaria de dinero para realizarlo. Esta es la unica forma de evitar pagar los impuestos federales que se pagan en los estados unidos y a las mismas empresas sale a cuenta mejor auspiciar que pagar impuestos, te aseguro que anualmente Hy-Vee paga muchisimo mas dinero en impuestos que los 700.000 mil dolares de premios, si en Chile las empresas pagaran altos impuestos que es lo que deberia ser, no tengas dudas que auspiciaran como es, mientras eso no exista la plata de auspicios solo se va al futbol. Saludos, Norman |
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Posteado por: Cesar Nuñez H. 26/06/2008 17:27 [ N° 2 ] |
Que gran ejemplo, eso nos falta para progresar con un programa a largo plazo y no esperando que los deportistas tengan exitos para apoyarlos. La pega está antes, como en promocionar carreras, competencias, etc.. buscar a los deportistas ¡¡¡ Exito Felipe desde Chile, saludos |
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