César Villarroel
Instructor de Buceo CMAS
Dos Estrellas, Director ExploraSub
Ya estoy en Club-Hostal "Pez Volador" de Endémica Expediciones, con una arquitectura de líneas curvas y materiales naturales, en una habitación muy acogedora, afuera la lluvia no cesa y no termino de creerme en donde estoy.
El día transcurre entre caminatas por Cumberland, visito el memorial del Desdren, buque alemán que es uno de los naufragios más famosos de Chile, una placa señala la historia y en los acantilados aún están las marcas de los muchos proyectiles que lo hundieron.
Casi todo esta cerrado, la Rancagua está desembarcando por tierra con sus fauces metálicas abiertas sobre la playa y todos están descargando. En el único restaurante abierto, conozco a un marino mercante de la isla, su rostro es como la corteza de los robles y tiene tatuada en su brazo derecho una langosta que según me cuenta le ayuda a explicar en donde nació a las personas que conoce en sus muchos recorridos por distintos y lejanos mares. Llegan por fin las empanadas y me vuelve el alma al cuerpo.
Camino. Se ven varios senderos a lo lejos bordeando el abismo de esta isla verdeante izada de una fronda milenaria de lumas (Myrceugenia fernandeziana), helechos, chontas (Juania australis), nalcas (Gunnera peltata), entre otras muchas plantas que le dan a la Isla un 60 % de endemismo, un oasis de belleza reposado en un mar que desde sus miradores parece un manso llano de paz.
La noche trae silencio y un merecido sueño en tierra firme.
Las nubes dejaron la amenaza y el día está gris, a un costado del muelle nos espera nuestro bote. Embarcamos nuestros equipos y nos dirigimos a Punta Lobería. En una navegación relajada y silenciosa llegamos nuestro primer destino.
Con 19º C descendemos a 24 metros de profundidad, desde el fondo se ve nítidamente nuestro bote, descansando perezosamente en la superficie. Una gran cantidad de peces nos rodean, siguen y observan, cardúmenes de Pampanitos (Scorpis chilensis) se agrupan y se dispersan como una rosa de pétalos azules deshojada por algún viento submarino.
Entre una foto y otra, avanzamos hasta llegar a un lecho de arena en donde descansan desinteresados lenguados prehistóricos. Una mezcla de fondo coralino con algunos tipos de pequeñas algas, llegando a la superficie, me aturden. Es una mezcla, una combinación que raya lo surrealista de Pascua con la variedad de vida del continente, que reduce 40 minutos de buceo a un instante mezquino.
Dejamos nuestros equipos autónomos y en apnea nos acercamos con Andrés Vallejos a una rompiente en la que se yergue una enorme pared de inhóspitos riscos, ahí tendidos sobre las rocas o descansando en el agua nos encontramos con lobos de mar de dos pelos (Arctocephalus philippi), el único mamífero endémico del archipiélago, cara más afinada y sus movimiento sutiles son acompañados de una curiosidad casi humana. Me acerco lo que más puedo a uno de ellos y jugamos un par de minutos entre la espuma de las olas.
Volvemos al muelle y nos repetimos el plato en el “Sendero Submarino” con el otro grupo de buceo. La experiencia se repite, brecas (Chellodactylus gayi), jerguillas de J. Fernández (Girella albostriata), peces roca, estrellas de mar y miles de otros peces nos siguen hasta llegar a un bote de madera, que parece sacado de un relato de aventureros malogrados y que descansa sobre un lecho de arena a 20 metros.
Cae otra vez la noche, pero esta vez viene de fiesta. Las luces del pueblo se apagan. Un pitazo de la Rancagua rompe la expectación y el cielo se llena de luces en un espectáculo pirotécnico que le da la bienvenida a la temporada de langostas que dura hasta septiembre, los ecos de las explosiones retumban desde el corazón remoto de la isla y desembocan en los aplausos y euforia de los habitantes de Robinson Crusoe que ya no son visitados por piratas, ni náufragos, pero que sin embargo, en sus reliquias e historia sustentan su cultura, sin perder su esencia colona aventurera que está haciendo crecer este paraíso.
El sol ha comenzado a brillar y nos embarcamos con Pedro y Mery Salazar hacia otro punto de buceo llamado "Sal si puedes", nombre derivado de los tiempos en que la isla era presidio de reos coloniales, patriotas desterrados y carrerinos rebeldes. Una quebrada escarpada rasga un acantilado majestuoso en donde dejaban a los "castigados" forzándolos a escalar para llegar a la cumbre, por donde se podía bajar al pueblo.
Ya sumergidos y aun sin llegar al fondo, somos abordados por un remolino de vida insólita, al llegar a los 27 metros el panorama no cambia. Corales negros rodeados de Actinias naranjas, cardúmenes mezclados de peces multicolores y Vidriolas (Seriola mazatlana) bucean con nosotros, en momentos el tomar alguna foto se ve dificultado por la insistencia de pequeños peces que te muerden suavemente la cara, las manos y se interponen entre la cámara y todo, un feliz inconveniente.
Veo a Pedro sostener un pequeño pulpo (Octopus vulgaris). Me lo entrega y se aferra a mi máscara, veo sus tentáculos como un macro frente a mis ojos, avanza por mi cabeza y se larga a nadar.
Cuando me integro a la realidad (!) de nuevo veo a un gran lenguado siguiendo a Pedro como si fuera su dupla de buceo por un largo rato, los millones de peces brillan en el contraluz de la superficie. Un gran buceo multinivel que finaliza después de 49 minutos que otra vez pasan fugaces.
Ahora navegamos de vuelta, casi frente al faro nos volvemos a sumergir. Este lugar es adictivo.
Con nitrógeno residual en mi sangre vamos a iniciar la segunda inmersión. Mery, mi dupla en este viaje, está en las mismas condiciones, acordamos seguir solo mi computador para ordenar los tiempos de descompresión que de seguro tendremos que realizar, además subiremos por la línea del ancla.
Una isla de coral a 24 metros esconde claveles de mar y langostas que terminan de coronar nuestros buceos de hoy. Con un tiempo total de 28 minutos de descompresiones a distintas profundidades comenzamos a emerger lentamente. A 3 metros, la parada más larga es interrumpida por la visita de un pez luna. Parece volar con sus dos aletas que lo impulsan, nos rodea y nos observa, no existe nada más en el mundo, hay contacto visual. Un par de vueltas y sigue su rumbo desapareciendo en el azul.
Aún con el traje de buceo, una vez en tierra, nos inscribimos para el retorno al continente, el buque zarpa hoy de madrugada.
Un plato de breca a la plancha y me aventuro rápidamente en uno de los senderos que lleva hacia la "Plazoleta del Yunque", en donde se encuentran las ruinas de la casa de un tripulante del Dresden que pidió la concesión del lugar y vivió ahí durante un tiempo.
El sendero se va acotando de bosque hasta llegar uno de los lugares de mayor vegetación endémica cerca de Cumberland. Se puede acampar y realizar una visita autoguiada en un bosque de Nalcas. Es un viaje en el tiempo.
Son veinte para las dos de la madrugada y ya estoy abordo del buque después de una odisea para abordar. Con un cielo estrellado y un mar en calma. Los corsarios, Alejandro Selkirk, Lord Anson, El Dresen, los tesoros, el poblado y su gente, van quedando atrás. Aislados del tiempo y del espacio, en manos de una naturaleza que te atrapa desintegrándote el alma, cual prueba de vida, para devolverte integrado como un elemento más, en un nacimiento con nuevo vigor en donde la flora, la fauna y hasta el musgo de los árboles pasan a ser compañeros indisolubles de este viaje al que llamamos Vida.
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Posteado por: Miguel Escalante 27/05/2008 11:41 [ N° 1 ] |
Juan Fernandez paraiso perdido!! Pronto nos encontraremos.... |
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Posteado por: Juan Adriano Morales Fellner 27/05/2008 13:15 [ N° 2 ] |
Cesar amigo, te envidio por tu viaje a uno de los lugares mas bellos para bucear, saludos y ojalá nos brindes mas de esos relatos que nos hacen soñar. |
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Posteado por: Daniela Pradenas H. 27/05/2008 13:18 [ N° 3 ] |
Me da la sensación de que pudo haber una parte tres y cuatro, pero para no latear lo hiciste en dos tandas, de todas maneras esta parte, un poco larga, logro transportarme. Se agardece. |
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Posteado por: María Jesús Correa 27/05/2008 13:51 [ N° 4 ] |
Tu crónica me transportó a mis primeros buceos, donde todo era nuevo y semejante a un milagro, y el tiempo bajo el agua solo un instante. Que bueno recordar y saber que todavía hay tantas maravillas por ver. |
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Posteado por: Guillermo Orellana 27/05/2008 14:30 [ N° 5 ] |
tengo un Gps y quisiera ingresar las coordenadas de Juan Fernández, me las podrias enviar?, muy bueno el relato. |
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Posteado por: Juan Videla 27/05/2008 16:20 [ N° 6 ] |
Hace 3 años estuve buceando una semana completa en Juan Fernandez, junto a Pedro con un grupo del Stadio Italiano. Es una maravilla el buceo en la isla, tal vez lo mas lindo fue estar al fondo rodeado de cientos de Vidriolas, fuera de ver lobos, lenguados y las transparentes aguas. |
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Posteado por: César Villarroel 27/05/2008 17:31 [ N° 7 ] |
Guillermo, gracias. |
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Posteado por: Alfonso Sierra 27/05/2008 18:43 [ N° 8 ] |
En general el blog esta muy bueno, el montañismo y el buceo son las actividades más visitadas, felicidades a La Segunda. |
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Posteado por: Viviana Alvarez 27/05/2008 19:36 [ N° 9 ] |
ERES UN POETA DE LOS MARES!!!!! |
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Posteado por: Claudio Waghorn Halaby 27/05/2008 23:38 [ N° 10 ] |
Hola querido compeñero de viaje, que hermosa descripción realizas de tus aventuras submarinas. Me transportaste otra vez (ahora en forma automática, sin 30 horas de viaje en la Rancagua), a ese hermoso y privilegiado lugar. Gracias. |
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Posteado por: Enrique Madrid 28/05/2008 00:10 [ N° 11 ] |
Muy cursis tus metáforas Cesar. |
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Posteado por: Sergio Palomino Rojas 28/05/2008 13:22 [ N° 12 ] |
Las narraciones aqui expuestas , son de absoluta realidad , yo tuve la oprtunidad de estar en dos ocaciones en la fantastica Isla de Juan Fernandez , su gente es de lo mejor del pais, culta educada y respetuosa , su naturaleza es parte del " EDEN " y los frutos del mar que saben proteger ,son sion lugar a dudas su mayor "TESORO " de todas las especies que aqui se nombran , solo extraño al famoso " Pez Volador" que tanto lo usamos de carnada para coseguir la muy apetecida " vidriola " realmente exisita , junto con el Bacaladao de profundidad. Saludos a su gente . En especial a mi querido primo. |
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Posteado por: Alfredo San Martín, Las Condes. 28/05/2008 15:14 [ N° 13 ] |
Miren uds. Aún queda gente con ganas de aventurarse de verdad. Acá en Santiago, la única aventura es sobrevivir a las condiciones que le gobierno nos ha impuesto a la fuerza y que están llanas de smog, delincuencia y una sistema de locomoción con toque de queda. |
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Posteado por: jasan missene 28/05/2008 18:37 [ N° 14 ] |
bonita tu pluma, llevas al lector a meterse en lo que estas narrando, gusto a poco y felicitaciones |
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Posteado por: Victor 09/06/2008 06:00 [ N° 15 ] |
Bien Cesar ¡saludos friend!
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