Martín Costa
Instructor de Kayak de Mar
La construcción de las represas de Pangue y Ralco causó mucha controversia antes y durante su construcción, ya que significó la inundación de tierras ancestrales pehuenches protegidas por la ley indígena, la destrucción de miles de hectáreas de bosques y el fin de un emblemático río como destino turístico para rafting de clase mundial. Hoy las aguas se han aquietado y el Bío Bío no corre rápido y torrentoso, sino que llena dos embalses excelentes para la práctica del kayak de mar.
Ya no es una parada obligada para los turistas aventureros buscando adrenalina, para eso está el Futaleufu, un poco más a trasmano, pero sus atractivos naturales combinados con el producto del sacrificio de tan formidable río, apuntan a un prometedor futuro turístico para una zona prácticamente abandonada tras el conflicto.
De visita para las fiestas patrias, ya sea por lo temprano de la temporada o por el crudo invierno que se vivió este año, la infraestructura turística estaba recién despertando del letargo invernal de tres meses de nieve. Opera un solo hotel con cabañas y los campings, una vez que logramos ubicarlos, estaban desiertos.
Pero si obviamos la evidente fealdad de las torres y líneas de transmisión eléctrica, o nos alejamos lo suficiente de las represas, el paisaje es de una sobrecogedora belleza.
Embalse Pangue
De unos 12 kilómetros de longitud, este embalse puede ser recorrido en kayak de mar en una sola jornada, pero bien vale la pena tomarse un par de días, habiendo buenos lugares para acampar a lo largo de sus orillas. Cuenta con un hotel y cabañas, “El faro del Bío Bío”, que puede usarse como punto de partida para recorrer el lago.
Es de aguas cristalinas, y se va angostando río arriba, hasta llegar a convertirse en el ahora intermitente Bío Bío y donde podemos encontrar las rústicas termas del Avellano, administradas por la comunidad pehuenche de Quepuca Ralco. El lago tiene múltiples afluentes que forman cascadas grandes y pequeñas que nos permiten refrescarnos sin salir del kayak.
Embalse Ralco
Unos 20 Km. río arriba de Pangue, está la represa de Ralco, que embalsa 3.400 hectáreas en cuatro largos brazos, con más de 60 km. de recorrido. Este lago es el que más sufre, ya sea por las poco abundantes lluvias, los inviernos fríos y el sobre consumo y desperdicio energético que caracterizan nuestra cultura.
Este invierno, más frío que lo normal, hizo que las precipitaciones se quedaran en las montañas, por lo que en nivel estaba 30 metros bajo la cota máxima, dejando al descubierto, los cadáveres de los árboles que fueron sacrificados para satisfacer en alguna medida las necesidades energéticas de las grandes urbes y por otro, los réditos de la transnacional española, quien además no se hace responsable por los accidentes en la práctica de deportes en las aguas de los embalses.
Gran parte del brazo sur-poniente del embalse, colinda con la Reserva Nacional Nalcas que bien vale conocer, al igual que la Reserva Nacional Ralco, situada más al norte y que cuenta con una serie de senderos de trekking que atraviesan centenarios bosques de araucarias en las faldas del volcán Callaqui.
Y no olvide llevar su GPS, ya que si leyó el artículo anterior, aquí podrá encontrar un geocache anfibio.
Oportunísticamente,
Martín (martin@ecodeporte.cl)
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