Rodrigo Fica
Montañista
Es el momento de hablar de Patricia Soto.
Quizás ese nombre les suene algo. Ella fue la primera chilena en alcanzar la cumbre del Everest allá por el 2001 (en un grupo donde también estaban Cristina Prieto y Vivianne Cuq). Es más, ella fue la autora del “tarro volador” (que en realidad fue una nube de leche en polvo... pero bueno, el mito siempre es más divertido).
Terminada esa actividad, y la subsiguiente sobre-exposición, Soto se propuso terminar el desafío denominado “Siete Cimas” (o “Seven Summits”), un periplo consistente en escalar las montañas más altas de cada subcontinente. Una lista no geográficamente correcta que incluye las siguientes cumbres: Everest (8.848 m, Asia); Aconcagua (6.959 m, América del Sur); Denali (6.194 m, América del Norte), Kilimanjaro (5.895 m, África), Elbrus (5.642 m, Europa), Vinson (4.893 m, Antártica) y Carstensz (4.884 m, Oceanía).
En Chile, creo que ya hay cuatro personas que lo tienen a su haber. Serían Mauricio Purto, Misael Alvial, Ernesto Olivares y Andrónico Lúksic (este último como cliente). Pero en el ámbito femenino... nada. De hecho, en Latinoamérica, sólo la mexicana Karla Wheelock lo había podido completarl (en el 2005).
Ahora, si bien es cierto que deportivamente hablando a nivel mundial cumplir las “Siete Cimas” ya no tiene tanta importancia, eso tampoco debe significar irse al otro extremo y negarlo todo. Porque igual cuesta hacerlo (no es fácil), porque nadie en Chile o Sudamérica lo había resuelto y, además, porque para Soto involucrase en tal desafío era más que nada una nueva forma de continuar explorando las montañas del mundo. Postura y estilo con el cual es difícil no sentir empatía, dado que ella tuvo que rebuscárselas para resolver los problemas económicos y logísticos involucrados.
El proceso completo le tomó, desde que se lo propuso, siete años (aunque intercalado con otros proyectos).
Partió con el Aconcagua, donde tuvo que buscar trabajo como guía asistente para poder ir, dado que ninguna “expedición” de aquella época la aceptaba por ser... “mujer” (mediados del 90, medioevo del montañismo nacional); no sólo hizo cumbre en su primer intento (en 1996), sino que en los años subsiguiente llegaría a su cima en 7 ocasiones. Después ocurriría el lácteo Everest del 2001 (donde hizo cumbre en aquellos días, resfriada y con un flujo de oxígeno mínimo). En el 2003 tuvo que arrastrarse literalmente por el Denali (en una escalada que, en sus propias palabras, le resultó más difícil que el Everest). En el 2004 subió el Elbrus (tambien el Brno y un intento al Khan Tengri). Al año siguiente no encontró a nadie que quisiera ir al Kilimanjaro y tuvo que convencer a una ex-compañera de colegio para que entrenara un poco y la acompañara (hicieron cumbre en septiembre del 2005, después de lo cual viajaría al monte Kenya, pero como éste tenía dificultades demasiado serias para su novel amiga, no le quedó otra que contratar a un guía-porteador para que la acompañara). En el 2006 se vino encima el cacho de ir a Antártica; dada la irrealidad de conseguir los US$ 26.000 por persona necesarios para acceder al Vinson, postuló a un trabajo como guía en Adventure, Logistics & Expeditions, terminando por subirlo en dos ocasiones.
¿Qué faltaba? Pues nada más y nada menos que la pirámide de Carstensz, una rocosa cumbre ubicada en la isla de West Papua (ex Irian Jaya), en Indonesia, una complicada ascensión por un millón de malas razones, siendo el dinero una de ellas. Pero ahora (al César lo que es del César) gracias a las gestiones que la actual Federación de Andinismo de Chile hizo ante Chiledeportes, hubo apoyo económico como para hacer viable el viaje.
Acompañada por Rodericus Cafi, otro escalador chileno, primero se dirigieron a Australia para subir el Kosciuszko (que algunos plantean como el verdadero punto más alto de Oceanía) y, luego, a principios de octubre, se trasladaron a Bali y Timika. Tras una semana de negociaciones, obtendrían finalmente un permiso de escalada, pero que sólo duraba 5 días.
Bien apurados entonces, llegaron al campo Base (4.200 metros) el 11 de octubre. El 12 intentaron infructuosamente de aclimatarse y el 13 partieron para arriba usando la ruta normal. En algunos tramos una caminata, en otros escalando, siempre en medio de la lluvia y con cero visibilidad, hicieron cumbre a las 11 de la mañana.
Así, colorin, colorado, Patricia se convertiría en la primera sudamericana, y segunda latina, en terminar las “Siete Cimas”. En el camino, además acumuló logros tales como ser la primera sudamericana en el Everest, la primera o segunda chilena en el Denali, la primera o segunda en el Elbrus, la primera en el Kenya, la tercera latina en el Vinson, la primera en el Carstenz...
Machos recios y peludos, brindemos por la mujer chilena.
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Posteado por: ANA MARIA PERES 03/12/2007 23:51 [ N° 1 ] |
DE CASUALIDAD HE LLEGADO A LEER ESTOS COMENTARIOS SOBRE pATRICIA sOTO, LO CUAL LO ENCUENTRO INCREÍBLE, ES UNA MARAVILLA QUE UNA MUJER CHILENA LOGRE TANTO, Y LAMENTABLEMENTE SUS LOGROS NO SEAN DIFUNDIDOS POR LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN, SOLO SE HABLA DE FUTBOOL, TENNIS Y OTRAS CONOCIDAS,PERO SOBRE ANDINISMO LA NADA MISMA. cREO QUE LA SRTA, SOTO TIENE MUCHO QUE APORTAR,DAR A CONOCER TODOS ESOS PARAJES QUE SÓLO CONOCEMOS ALGUNOS DE NOMBRES. qUISIERA SABER PORQUÉ LO EXTRANJEROS, VIAJAN MILES DE KMS. PARA LLEGAR A ESE TERRITORIO,COMO ELLOS SE DOCUMENTAN,Y NOSOTROS AQUÍ NO ESTAMOS AL TANTO DE ELLO?.........CREO QUE SOBRE TODO LA T.V. DEBIERA DARLE UN ESPACIO A PATRICIA,QUE BIEN MERECIDO LO TIENE. |
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Posteado por: Víctor Romero Hernández 16/12/2007 17:22 [ N° 2 ] |
Creo que logros como éstos, simplemente deben ser mucho más noticia que el decadente deporte del balonpie en Chile. |
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