Rodríguez, Martín
Director ejecutivo Feedback
Todo indica que el próximo Presidente será Piñera. Las encuestas son elocuentes, el candidato improvisa menos, cuenta con recursos y tiene una Alianza ordenada. La Concertación no sale de su perplejidad y parece entregada a que el abanderado de la Alianza alcance el estrellato republicano.
¿Hay alguna corazonada que indique lo contrario? Retrocedamos la película y veamos cómo la Concertación y sus ex miembros llegaron a este punto. Frei había hecho su pega: la terquedad inicial había dado paso al desparpajo y convicción; y así vimos cómo —cual si fuera el mejor de los outsiders— se imponía a viejos cracks como Lagos, Insulza o Alvear. Había algo en él que, desde el margen, surgía como renovado, que hizo que fuera creíble la única promesa implícita de su candidatura: él no representaba el cambio pero sí sería el líder de la transición hacia una nueva generación política en la Concertación.
En eso estaba cuando Marco se instaló en escena. Su aparición implicó para Frei un feroz cambio de velocidad, como si le hubieran sacado de un manotazo su máscara veneciana: su posicionamiento se fue al otro polo y apareció más hosco, más institucional, más viejo. El mérito de ME-O fue recordarle a la Concertación que el país no era tan unívoco ni tan disciplinado. Que la apatía ya no era expresión de estabilidad democrática, sino que podía tomar el rostro de una ciudadanía con más sentido de pertenencia por lo público. El país había cambiado y Frei casi lo olvida.
Pero Piñera también se había dormido en los laureles; a finales de abril había perdido por completo el guión. No había imagen televisiva que no le saliera borrosa.
ME-O los puso a ambos en evidencia. Frente al empaquetamiento y predictibilidad de ambos, su elocuencia tomó cuerpo de autenticidad, cercanía e ideas. Era el fin de la política de acuerdos entre pocos.
Su estrategia ha implicado una capacidad notable para adaptarse y asumir distintos roles. Genera vínculos más superficiales, pero amplía el rango de éstos. Es probable que no lo controle todo, pero de paso ha dado pie para que queden obsoletas las dos almas de la Concertación como instancias privilegiadas para convocar a las mayorías. Así, su candidatura acoge mundos aparentemente contradictorios entre sí, pero más amplios: desde neoliberales exitosos hasta ex revolucionarios; desde la farándula y el glamour hasta el medioambientalismo duro… y mucho más. En todo ello, hay algo de cinismo y frivolidad. Pero la película ya es otra. Lo que antes era protesta está en vías de institucionalizarse.
En un escenario de balotaje, las personas buscarán que sus valores e intereses se conecten con sistemas de organización política que hagan una verdadera diferencia en sus vidas cotidianas. Es decir, los candidatos heredan una sociedad que quiere más espacio para la diversidad y la tolerancia; que cree en la participación y que se resiste al abuso de poder; que valora un Estado útil pero competente; que percibe que el mercado no lo resuelve todo y que sabe que las causas del futuro tienen que ver con lo público.
¿Qué implicancias tiene esto para los candidatos en un escenario de segunda vuelta?
Para Piñera —quien obtendrá menos votos que la suma de los tres candidatos de centroizquierda—, el desafío es articular una oferta de gobernabilidad que converse con estas clavijas socioculturales.
ME-O, en tanto, tendrá que demostrar que sus estructuras familiares son capaces de alcanzar acuerdos en el juego de la real politik, sin perder la frescura ciudadana o morir en el personalismo.
La Concertación, finalmente, tendrá que redefinir el centro de su conglomerado, y cuestionar su actual identidad a un punto que permita reencantar tanto al progresismo como a los que buscan pura estabilidad.
La corazonada es que entraremos en un descampado en el que todo es posible y en el que la política se verá obligada a llevarnos a mejores praderas.
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Posteado por: Juan Carlos 28/10/2009 15:55 [ N° 1 ] |
que tipo más malo, su "análisis" es un asco..... mejor que se dedique a escribir cuentos para niños...... |
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Posteado por: Pedro Pablo 28/10/2009 16:03 [ N° 2 ] |
osea, ud. dice muchas palabras pero, cero contenido!! |
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Posteado por: RODRIGO GONZALEZ FERNANDEZ 28/10/2009 16:18 [ N° 3 ] |
HAY UN FACTOR QUE HAY ESTUDIAR: |
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Posteado por: Marco 30/10/2009 16:04 [ N° 4 ] |
No alcanza para comentarios |
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Posteado por: carlos e 04/11/2009 18:03 [ N° 5 ] |
como anlisis nada nada solo palabras no hay nada objetivo ni razonable.pesimo |
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Posteado por: CLAUDIO CHARME 06/11/2009 18:25 [ N° 6 ] |
SI QUEREMOS QUE CHILE CAMBIE REALMENTE PIENSO QUE OMINAMI OFRECE ESA OPORTUNIDAD Y ES HORA DE QUE CHILE COMIENCE A CAMBIAR REALMENTE A LA ALTURA QUE TENEMOS EN LATINOAMERICA Y OLVIDEMOSNOS DE LOS POLITICOS AÑEJOS CON LAS MISMAS IDEAS DE SIEMPRE COMO POR EJ MAS CARCELES Y MAS CARABINEROS EN LAS CALLES ASI NO CAMBIA CHILE,CHILE CAMBIA CON EDUCACION ES SOLO MIRAR EL PASADO DE EUROPA ESPAÑA FRANCIA CHAO AMIGOS |
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Posteado por: Dorien Gray 09/11/2009 13:51 [ N° 7 ] |
es una corazonada ...como bien dicen por ahi..no da para comentarios. lastima que un exista gente que no tenga la mas mínima empatia por las opiniones. validas o no.... |
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Posteado por: m.alicia ortega m. 10/11/2009 18:27 [ N° 8 ] |
el estrellato sera imprecionante,opino como rodriguez.m |
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Posteado por: PAOLA 14/12/2009 14:41 [ N° 9 ] |
es hora de gente nueva , y de que los que tienen ahora algo de poder y dinero y que abusan de la necesidad de la gente humilde que quiere surgir pierdan. |
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